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Condenados a 743 años de cárcel los dirigentes etarras "Pakito" y "Fitipaldi"

La Audiencia Nacional los considera inductor y cooperador necesario, respectivamente, del atentado contra un autobús de la Academia Militar de Zaragoza en enero de 1987 en el que fallecieron dos personas.

COLPISA, Madrid
5/ago/02 3:25 AM
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La Audiencia Nacional ha impuesto sendas penas de 743 años de cárcel a los ex dirigentes etarras Francisco Múgica Garmendia, "Pakito", y José María Arregui Erostarbe, "Fitipaldi", como inductor y cooperador necesario, respectivamente, en el atentado perpetrado contra un autobús de la Academia Militar de Zaragoza el 19 de enero de 1987.

Como consecuencia de la explosión de una furgonetabomba al paso del convoy, fallecieron el conductor del vehículo oficial y un comandante, si bien los magistrados destacan que un error en la detonación evitó una matanza mayor.

Se trata de la segunda condena más grave que reciben estos dos destacados integrantes del llamado "colectivo Artapalo", que dirigió ETA hasta su detención en 1992. En el verano de 2001, un año después de su extradición por las autoridades francesas, los magistrados imponían a cada uno una pena de 1.128 años de prisión por el atentado cometido contra la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid el 22 de noviembre de 1988, que provocó la muerte de un niño de dos años y un adulto.

Prueba incriminatoria

Por ambas actuaciones ya fue condenado el responsable del comando francés "o itinerante" de la organización terrorista, Henry Parot, cuyo testimonio ante el juez instructor y la Guardia Civil ha servido como prueba incriminatoria contra sus antiguos jefes, pese a intentar retractarse durante el juicio "para exculparlos", según resalta el tribunal.

Los jueces consideran probado que "Pakito", como "número uno" de la banda, fue quien ordenó atentar contra un autobús militar en la capital aragonesa, "facilitando las informaciones y los instrumentos para llevar a cabo la acción criminal".

Instruciones precisas

Fueron sus instrucciones las que lograron que Pedro Juan Odriozola Aguirre, miembro del llamado "comando robacoches" y actualmente en prisión, sustrajera la furgoneta que los terroristas iban a hacer estallar al paso del convoy y el vehículo que después utilizarían para huir.

Por su parte, "Fitipaldi" se encargó de adiestrar a los miembros del grupo de Parot "en el manejo de artefactos explosivos". Fue él quien les facilitó un nuevo modo de iniciación para sus bombas que, a través de un mando a distancia, permitía acortar el tiempo de activación para lograr un acierto mayor.

Los magistrados destacan precisamente ese hecho en su fallo, al afirmar que "con el mecanismo empleado se trataba de ocasionar el mayor número de muertes entre los ocupantes del autobús militar".