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Rato comunica a Aznar su disposición a ser candidato a La Moncloa si el PP se lo pide

Los tres delfines - el ministro de Economía, Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja - multiplican sus reuniones con el secretario general del partido, Javier Arenas, con el objetivo de evitar cualquier conflicto interno. Los tres juegan sus cartas para suceder al presidente.

COLPISA, Madrid
3/nov/02 19:42 PM
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El vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato, está de lleno en la carrera sucesoria desde que así se lo comunicó a su jefe de filas, José María Aznar. Rato zanjó con esta decisión el periodo de reflexión que abrió el año pasado, cuando reconoció no tener nada claro si su objetivo final debía ser convertirse en presidente del Gobierno y manejaba la posibilidad de abandonar la política en el 2004 para dedicarse a otras actividades privadas. Fuentes cercanas al presidente del PP aseguran que Rato transmitió a Aznar su decisión de aceptar la candidatura a La Moncloa si así se lo propone el PP.

Los tres vicesecretarios generales del partido - Rato, Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja - juegan, cada uno a su manera, las cartas para convertirse en el sucesor de Aznar. Mientras que hace apenas un año los tres negaban cualquier ambición en este terreno, ahora ninguno niega su disposición a asumir el testigo del presidente a partir del próximo verano.

Dudas despejadas

Las dudas que muchos dirigentes "populares" tenían sobre la voluntad de Rato de aceptar el reto quedaron despejadas tras la conversación del vicepresidente Aznar, tras la que redobló su actividad política dentro del partido. Sin embargo, no falta quien cree que el titular de Economía sólo intenta de este modo no perder peso en medios económicos en lo que resta de legislatura.

Por eso no pasó inadvertido el apoyo que prestó recientemente a su candidatura el ministro de Hacienda. La declaración pública de Cristóbal Montoro a favor de su vicepresidente económico también sorprendió, por resultar inédita, dentro del PP, donde nadie habla abiertamente de su candidato favorito.

El pacto que sellaron los aspirantes a la sucesión en el primero de sus almuerzos con el secretario general del partido, Javier Arenas, por el que todos se comprometen a competir lealmente sin zancadillas, funciona a la perfección, según opinión de los tres delfines.

Los vicesecretarios y el secretario se han juramentado para impedir que el proceso de sucesión siembre la división interna. Todos coinciden en que nadie compite en contra de los demás y creen que cuando aparecen informaciones que los podría enfrentar pueden comprobar fácilmente que no se corresponden con la realidad. Así, todos niegan que exista un pacto para que el cuarteto proponga a Aznar un candidato a sucederle.