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Nueva etapa del Liceo de Taoro


11/ene/02 18:22 PM
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EN 1960 NO HABÍA tele en Canarias. La biblioteca del Liceo viejo (donde hoy está el "Centro Municipal de Mayores", San Agustín nº 9) ocupaba una pequeña sala de la planta alta. En horas punta - siete a nueve de la noche - se llenaba de lectores. Entre ellos recuerdo a dos señores que, educadamente, colgaban su sombrero en la percha. Yo mandaba cartas por correo a un periódico deportivo de Madrid, haciéndole preguntas sobre el Reglamento de Fútbol, consultas que más tarde venían contestadas en una página al efecto. Eran preguntas de pega como ésta: si se saca de puerta y el viento reinante mete el balón en propia meta, ¿se concede el gol?

Si damos un salto de casi veinte años, llegamos al viernes 13 de enero de 1978, fecha en que hubo junta general, con la elección de nuevo presidente en la persona de José I. Linares Bercedo, "missing" años más tarde de La Orotava. Por normativa establecida, dejaba la presidencia Luis González Acebal que, con un grupo de colaboradores eficaces, luchando durante años, había logrado la compra del edificio Monteverde, donde hoy se ubica el Liceo, mansión señorial que algunos llamaron con énfasis "La Casa Rosada". El Liceo contaba con 1.200 socios. Asistieron a aquella junta de 1978 unos 180 socios. La votación fue de 154 "sí", 18 "no" y 8 en blanco, o sea, casi un amplio 90% positivos. Votos copiosos como la granizada - la mayor en muchos años - del día 3 de aquel mes y año, que dejó las zonas más húmedas de parterres, jardines y huertas del Valle, llenas de pelotas de granizo. Crudo invierno. Días más tarde, por nevar, nevó hasta en Melilla, donde no nevaba desde hacía cuarenta años.

En el contexto político, hubo un debate democrático, de los que ya no suelen prodigarse. El 4 de enero del 78 - antes de las primeras elecciones municipales postfranquistas del 79 - , dos personajes tan dispares como Fernández de la Mora y Tierno Galván dilucidaban sus diferencias en un debate ante las cámaras de TVE para todo el país. Por otro lado y como contraste, la estabilidad no se había conseguido, las guaguas rojas tinerfeñas llevaban más de tres meses en huelga y las "bombitas" del MPAIAC seguían detonando en un ambiente enrarecido.

Demos otro salto hacia adelante de más de veinte años y volvamos al Liceo. La nueva directiva de ahora debe mover Roma con Santiago (Ayuntamiento, Cabildo, Gobierno Autónomo...) hasta conseguir créditos y licencias como entidad cultural y deportiva - como sucede con los colegios privados subvencionados - que hagan posible las obras que el Liceo necesita. Y llevar a cabo una campaña de recuperación de socios y de incentivos a las nuevas generaciones. Así como acuerdos con entidades de solvencia en régimen de utilización de dependencias con contraprestaciones favorables al Liceo. Debe haber una auténtica política de puertas abiertas a todo tipo de actividad cultural y deportiva.

Hubo una actitud un tanto egoísta en la junta del día 9 de diciembre de 2001. No debemos ser insolidarios, a la hora de votar las condiciones económicas para que los socios dados de baja pidan el alta. El Liceo siempre fue una entidad popular que ya tiene siglo y medio de historia. La labor desarrollada lo fue siempre sin protagonismos, integrador, a por el bien del pueblo.