Tenerife Norte
VALLE DE TAORO EVARISTO FUENTES

Don Camilo estuvo en este Norte


6/feb/02 18:22 PM
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HUBO DE TODO en el óbito de Cela. Hay quien lo llamó "desagradable, egocéntrico y grosero"; y, por el contrario, hay quien le reía sus repetitivas ventosidades. Estas extravagancias, para resultar graciosas, deben ser oportunas, excepcionales y, a ser posibles, alejadas del ámbito oloroso de tu influencia.

Don Camilo estuvo varias veces en esta isla. Uno de sus viajes, no a La Alcarria, sino a Tenerife, lo hizo Don Camilo no en 1936, sino en 1957. Fue el año en el que en la Villa estrenábamos el Cine Orotava (Sala Teobaldo Power) y en el Puerto se abría una piscina y una sala de fiestas, el Lido San Telmo. Hay un popurrí de anécdotas por aquel año de 1957. En abril subieron el precio de la guagua urbana Villa Abajo-Villa Arriba, de media peseta (0,50) a tres reales (0,75) (ahora es el precio en euros). Fue por el mes de Semana Santa. Algunos jovenzuelos, entre procesión y procesión, jugaban al siete y medio. En febrero, hubo la primera reunión de AA.AA. salesianos. Mes en el que estaban quitando las vías del tranvía por Tacoronte, ¡ay!, en vez de ampliar su recorrido, con lo cual ahora no tendríamos estos problemas "autopisteros". Y en octubre, Rusia, con el lanzamiento del satélite Sputnik, llevaba ventaja a los EE.UU. en la carrera espacial. Hubo también teatro bajo una carpa rectangular y el primer circo con leones en el Valle. Por otra parte, en noviembre hubo junta general en el Liceo de Taoro, para proponer la compra de su sede social, el nº 9 de la calle San Agustín.

Pues bien, fuentes fidedignas me dicen que en esa sede liceística Don Camilo José Cela dio una conferencia, al mediodía del domingo 12 de mayo de 1957. El día anterior, Cela había cumplido 41 años y días más tarde tomó posesión como miembro de la Real Academia. Versó la conferencia sobre "Teoría de la novela", la misma que había pronunciado días antes en la Universidad de La Laguna. El presidente del Liceo era un recordado cultísimo librero y el secretario de la entidad, un joven licenciado en Derecho, que quería, como es lógico, recibir al gallego de Iria Flavia con unas bien hilvanadas palabras. Pero otro más veterano hombre de letras, también orotavense de nacimiento, pidiéndolo de favor, fue quien dio la bienvenida al que sería Nobel en 1989. Por la tarde, Cela visitó Icod y el Puerto de la Cruz. Yo no asistí a la conferencia, era un bisoño socio del Liceo. Pero me "culturicé" al día siguiente, en el cine Atlante, con la bonita película "Marcelino pan y vino". Fueron fechas de contrastes, pues aquella noche hubo eclipse total de luna sobre estos peñascos.

Encuentro en mi casa, a bote pronto, cuatro títulos de Cela: "La colmena" (llevada al cine en 1982 por Mario Camus), "Café de artistas y otros cuentos", "San Camilo, 1936" y "La familia de Pascual Duarte" (película "Pascual Duarte", Ricardo Franco, 1976). De este último libraco (aumentativo por su contenido, que no por su tamaño), mi hija hizo un comentario de texto en su bachillerato. Los bordes de algunas páginas de este ejemplar aparecen manuscritos a lápiz por mi hija. Ella, a sus 15 añitos, seguro que se escandalizó por las profundidades de aquella tragedia en el árido paisaje extremeño.

Años más tarde, el Día de la Hispanidad, 12 de octubre de 1985, Cela disertó en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, lleno a rebosar. Fue en la clausura de un Congreso de Escritores de España y Sudamérica. Habló leyendo un texto difícil de entender por su elevado contenido literario.

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