Tenerife Norte
JUAN MARRERO GONZÁLEZ

Del vértice NOE de la Isla


10/abr/02 18:23 PM
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SI CONTEMPLAMOS A nuestra Isla como un magnífico triángulo donde el ángulo Sur (Punta de Rasca, Costa del Silencio...) - sol y playas - es abiertamente turístico y cosmopolita, y contrariamente, el del Nordeste (Punta de Anaga, Roque Bermejo...) - cumbres y hondos valles - es bravamente agreste, solitariamente altivo... al tercer ángulo del Noreste (Punta de Teno, Isla Baja...) - agrícolas tradiciones y riquezas - lo podemos ver como demasiado alejado de la vida plena de la Isla, al igual que el bravo ángulo Noroeste de Anaga, aunque más tristemente, y a su vez, comulgando con las irrefrenables ansias del Sur, con vocación de abrirse turísticamente al mundo para mostrarle aquellas sus ricas tradiciones agrícolas y sus bellas antañonas costumbres.

Para romper esta evidente "lejanía" del extremo NOE de la Isla con respecto al resto de la misma y a los dos aeropuertos, se discute la ampliación de la autopista del Norte y se dilapidan tiempo y esfuerzos en discusiones entre los partidarios de hacerla y los de no ejecutarla en su actual proyecto para no dañar ecológicamente bellísimos parajes situados más allá de Los Realejos. Creo e insisto que técnicas, arte y suficientes presupuestos puedan encontrar, con una obra elegante y vistosa, la solución idónea del menor daño posible. No hay premio sin esfuerzo y riesgo. Y en cuanto a ese su afán turístico de esta parte de la Isla, el mismo se denota abiertamente en todo su ámbito, en el proyectado primer museo agrícola de Tenerife y aula de la Naturaleza en la finca de Boquín de Icod de los Vinos, donde curiosamente no se nombra la casa del gofio. ¡El gofio, más canario que el vino, el azúcar, la seda, la miel, la cochinilla o el tabaco - que estarán allí representados - , alimento básico pre y poshispánico del pueblo canario, siempre olvidado! Asimismo, el Ayuntamiento de Los Silos proyecta el parque temático de Sibora donde, amén de la restauración de un viejo horno de cal, se rememorará el viejo ingenio de azúcar de Daute entre muchas otras atracciones turísticas propias de la zona. No hay duda: urgentemente habrá que acercar Daute a toda la Isla y a los aeropuertos del Norte y del Sur.

JUAN MARRERO GONZÁLEZ