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JOSÉ LUIS FIGUEROA DE LA PAZ *

Toda la verdad sobre el urbanismo en Tacoronte


17/may/02 18:24 PM
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ESCUCHO, LEO y me dicen que comenta, reiteradamente algunos concejales de Tacoronte, que toda la responsabilidad del crecimiento desmedido de adosados en el municipio se debe al vacío legal dejado por la suspensión del Plan General de Ordenación Urbana aprobado por el PSOE, y la necesidad de aplicar las Normas Subsidiarias. Y para documentar esto extraigo un párrafo del escrito del concejal de Urbanismo Javier Dorta, a un vecino, publicado en EL DÍA, en el que dice lo siguiente:

"Desde 1995 hasta 1997 estábamos obligados a aplicar las Normas Subsidiarias, aprobadas por los socialistas en 1987, y fue en ese período de tiempo cuando se otorgaron las licencias en el entorno de Santa Catalina, no pudiendo por ley suspender las licencias, ya que los períodos de suspensión estaban agotados".

Creo que el urbanismo es una tarea difícil y compleja, pero hay que afrontar el proceso desde una perspectiva crítica y con objetivos claros y por ello creo que es importante profundizar en el debate. Desde esa perspectiva de abrir un debate, creo que si el concejal hubiese priorizado más la protección del territorio, del patrimonio y la generación de equipamientos públicos, es decir la defensa de los intereses de la ciudad, ante los promotores; que la construcción de adosados podría hacer obligado a los empresarios a construir cumpliendo tanto las Normas Subsidiarias como la normativa del Plan General, como se venía haciendo desde la aprobación inicial del PGOU.

En la zona de Santa Catalina se pretendía ampliar la plaza hacia la zona de Ismael Domínguez y la recuperación de la casa antigua que había sido quemada enfrente a la entrada del Barbacoa, que estoy seguro que hasta los mismos promotores hubiesen restaurado. El resultado final ha sido que no hay plaza ni reconstrucción del patrimonio, sino adosados. Y por qué ocurrió esto, porque no existió voluntad política de proteger la casa antigua ni voluntad política para consolidar la plaza prevista en esa zona. Y de ello sólo es responsable el actual equipo de gobierno.

Este tipo de actuación, es decir, exigir el cumplimiento tanto de la normativa en vigor como de la normativa en estudio ya aprobada por la Corporación, aunque suspendida por el gobierno de Coalición Canaria, tenía que haber sido el modo de actuación del concejal, si de verdad quería evitar lo que verdaderamente ha sucedido.

El paisaje urbano de Tacoronte se ha visto sometido en estos años a una presión y densificación abusiva, que podría haberse evitado con la actuación que he indicado. Por ello, aseguro que lo que ha ocurrido podría haberse hecho mucho mejor, y con menos densidad si el objetivo de la Corporación hubiese sido hacer una ciudad de calidad, antes que dar todo tipo de facilidades a promotores que, como es lógico, lo que buscan es el máximo beneficio.

Además, creo que se perdió una magnífica oportunidad de conseguir más equipamientos y más viviendas para los tacoronteros, ya que ante la avalancha de construcción que se produjo entre 1995 y 1999, básicamente porque la redacción del Plan General de La Laguna paralizó la construcción en la ciudad de los Adelantados, la mayor demanda de construcción en Tacoronte permitía al Ayuntamiento exigir el cumplimiento de la normativa más favorable para la ciudad, es decir, exigir el cumplimiento del PGOU.

Pero si sigo analizando las manifestaciones en ese artículo del concejal, merece la pena destacar alguna que otra consideración, por ejemplo cuando dice:

"Ya he dicho otras veces que estamos en la época que se demoniza a los promotores de viviendas, debido al culto exagerado a la protección medioambiental, que nadie acierta a definir, pero siempre se sigue hablando de desarrollo".

Ante estos comentarios, queda claro cuáles son los objetivos del concejal, y cómo quedan enfrentadas a las consideraciones y preocupaciones de la mayoría de los ciudadanos. Nadie demoniza a los promotores, si los promotores cumplen con el planeamiento y construyen viviendas de calidad. Lo que no queremos los ciudadanos es que se construya a mayor ritmo del que se necesita para mantener el equilibrio necesario entre el crecimiento de la población y el mantenimiento del medio, todos tenemos derecho a una vivienda digna y bonita. Pero no tiene ningún sentido que una ciudad como Tacoronte, que todos queremos, se convierta en pocos años en una ciudad de adosados, o en una barriada con tejas, "endosándole" a las generaciones futuras un pueblo que no tiene nada que ver con el que hemos recibido de nuestros antepasados.

La diferencia entre su visión política y la de los socialistas es clara respecto al urbanismo, nosotros quisimos impulsar la agricultura (y ahí están los vinos y el mercadillo), recuperar el paisaje y los espacios públicos (y ahí está la playa de la Arena), generar equipamientos (y ahí quedan los equipamientos en todos los barrios) y evitar la masificación del pueblo. Muchos ciudadanos no lo entendieron así en 1995 y cambiaron la orientación de su voto, es legítimo, pero hoy muchos de esos mismos ciudadanos nos vuelven a pedir que actuemos para evitar que el Tacoronte que hemos conocido se pierda para siempre. Y en esa discusión, de cómo salvar lo que queda de la ciudad, estoy dispuesto siempre a colaborar y a debatir.

* Concejal de Urbanismo de

Tacoronte entre 1991 y 1995

JOSÉ LUIS FIGUEROA DE LA PAZ *