Tenerife Norte
VALLE DE TAORO EVARISTO FUENTES

De Chillida a Woody Allen


30/ago/02 18:28 PM
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FALLECIÓ EL ESCULTOR DONOSTIARRA Eduardo Chillida. Hay un hotel cerca de donde Chillida tenía su residencia habitual, en el monte Igueldo, junto a un parque de atracciones. Desde allí se ve una magnífica panorámica de las playas de Ondarreta y de La Concha, y al fondo, como en una nebulosa, en la desembocadura del río Urumea, junto a la playa de Zurriola (¡qué nombrecito!) se divisa difuminado el paralelepípedo inclinado y majestuoso del auditorio Kursaal, obra del arquitecto Rafael Moneo. Del monte Igueldo se puede bajar de varias maneras. Una de ellas es en un antiguo funicular, pegado a tierra; otra, andando a través de un precioso y ubérrimo monte verde, por un paseo al final del cual, en la orilla del mar, se encuentra una de las obras más famosas de Chillida, el grupo escultórico "Peine del Viento". A diez kilómetros de la ciudad, en el municipio de Hernani, está el Museo Chillida Leku, paraje natural de una finca de su propiedad, donde se hallan expuestas las obras del artista.

En los primeros años setenta del siglo XX se montó en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife una exposición de esculturas en la calle, el mejor recorrido escultórico que se haya montado nunca aquí. Intervinieron algunos de los más famosos artistas y se iba a traer una voluminosa obra de Chillida, pero no se trabajo por ser muy costoso su traslado.

Recientemente, Chillida trabajó en un proyecto para la montaña majorera de Tindaya, al cual proyecto se opusieron algunos grupos ecologistas. Después de que se "rompieron" montañas como la de Las Arenas, enclave portuense frente por frente con el nuevo centro comercial de La Villa; o después de transformado por César Manrique el "bajío" de los charcos desde La Coronela hasta San Telmo; después de todo lo que ha pasado, sinceramente digo que a mí el proyecto "tindayano", en una montaña entre mil iguales, no me parece mal. Consiste en vaciarla haciendo un cubo geométrico, un dado gigante de cincuenta metros de lado, con estudiados juegos de luces y sombras naturales, tanto con el sol como con su réplica nocturna que es la luna llena. Además, se vería el mar desde determinados ángulos interiores. O sea: una maravilla de la técnica y el arte al servicio de la madre naturaleza. Donde hay pegas es en la forma irregular de montar el proyecto, un negocio empresarial que huele no precisamente a rosas. Ahora anda en los juzgados y, de ser cierto, habría motivos para avergonzarse de tener paisanos en tu tierra capaces de utilizar el nombre de un escultor tan famoso para fines espurios. Aparte de este contingente, hay otra posible pega, que es, quizá, darle ese afán de presumir de lo más caro con que se adornan algunos sin tener idea del valor artístico de lo que compran. Auditorios encrestados carísimos, miradores del Valle amurallados tipo búnker, calles adornadas con cadenas sin motivo, puesto que ya antes eran muy bellas con sus tradicionales pretiles... Algo similar sería ponerle pendientes de bisutería a aquella mujer de una película de Woody Allen ("Granujas de medio pelo") que se hizo rica y contrató un profesor que la "culturizase" rápido. Después de varias clases y de visitar un museo, presumía delante de sus amigas diciendo: "Sí, chicas, fui al museo, y vi a Goya, Picasso, Miguel Ángel, en fin... ¡vi a toda esa pandilla!".

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