Tenerife Norte
FELIPE JUAN GONZÁLEZ GARCÍA

San Juan de la Rambla y sus complejos


18/feb/03 18:35 PM
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A PROPÓSITO de las elecciones que se avecinan, nos gustaría insistir, modestamente, en el comentario de un elemental análisis sobre los cinco siglos que han transcurrido desde el origen del primer asentamiento humano que fue conformando este municipio. Una idea desapasionada y objetiva nos llevará a la conclusión de que esta "criatura" nació con unas patologías difíciles de corregir. Estos defectos congénitos los podemos clasificar en dos partes fundamentales, bien definidas una es la física, consistente en una caprichosa formación geológica con la existencia de acuíferos, de unos tres kilómetros cuadrados de superficie, fértiles, de buen clima y bello paisaje, siendo completamente asimétrica con el resto, unos veinte kilómetros cuadrados, con características de terreno accidentado, menos productivo y con un clima no tan apetecible, ambas partes separadas por una especie de cresta orográfica conocida por El Risco, la quebrada del barranco de Poncio y La Pascuala. El otro aspecto consustancial con esta forma de "divorcio" físico se desprende de su desarrollo socio-político con su decisiva incidencia en lo económico. No descubrimos nada nuevo si decimos que la fertilidad de los terrenos de la zona litoral, indiscutiblemente, han estado siempre muy por encima de la parte de medianías, menos favorecida, con el añadido de que, gran parte de estos terrenos eran explotados en régimen de medianerías, cuyos propietarios residían, por lo general, en esa parte histórica del litoral.

La moraleja que se desprende de lo que hemos intentado describir consiste en que, desde el principio, se suscitaron esos complejos antagónicos: el de superioridad, inherente a las familias acomodadas, derivado, claro está, de ese "modus vivendi" más holgado. Y el otro complejo, el de inferioridad, completamente explicable, para el raquítico nivel social derivado del entorno eminentemente agrícola en que se desenvolvían.

Y ¿cuáles han sido las consecuencias de estos evidentes desequilibrios económicos-sociales de este municipio? Tenemos que admitir que aún quedan esas reminiscencias, justificadas, quizá, por ese bagaje hegemónico, unido, lógicamente, a la escasa voluntad de asimilar que las distancias de esos complejos, afortunadamente, han ido disminuyendo. Entonces, ¿por qué nos cuesta convivir con los parámetros que nos ha proporcionado el ordenamiento jurídico de la actual democracia?

Cada cuatro años el pueblo, ricos y pobres, soberanamente intervienen para elegir, reelegir, o rechazar en su caso, a los responsable de regir los destinos de nuestra villa. Todo lo demás es pensar en nostalgias trasnochadas y anacrónicas que pertenecieron a una historia diferente a todas luces. Precisamente, el pensar en su vigencia actual nos ha llevado al deterioro armónico y convivencial en función de la ubicación de los distintos barrios. Creemos en que es necesario que hagamos todos un racional examen de conciencia.

FELIPE JUAN GONZÁLEZ GARCÍA