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ESTEBAN DOMÍNGUEZ

Las tortitas de maíz del carnaval, una tradición perdida


4/mar/03 18:35 PM
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CON LA LLEGADA del Carnaval, anteriormente era costumbre en casi todas las familias disfrutar de aquellas tradicionales tortitas de maíz que se preparaban en las viejas panaderías de aquellos tiempos, y luego pasaban a las ventas o comercios para su distribución. Pero esta tradición, como otras tantas, se han ido perdiendo. Quizás la modernidad en el mercado, por una parte, y la poca renta que éstas suponían , por otra, han impedido que tal producto se siguiera elaborando, sin embargo, ¿quién no recuerda aquellas ricas, ricas, tortitas de maíz con sabor a limón y canela?

En los bailes de piñata era costumbre obsequiar a los concurrentes a la fiesta bailable con estas tortitas, pero ya ni eso. Los tiempos pasan y hasta aquellas grandes piñatas que llamaban la atención en las sociedades recreativas y que durante el baile, los bailadores, a través de su correspondiente cinta, iba tirando de ella para abrirla y descubrir cuántas sorpresas se escondían en su interior. El que lograba abrirla no sólo recibía un buen chorro de polvos de talco, sino, además, una impresionante lluvia de confeti y las lógicas sorpresas que todos deseaban llevarse a casa como recuerdo del "baile de piñata".

Pero, volviendo a las tortitas de maíz que por estas fechas de carnaval no faltaban en casa, decir que en un barrio de La Orotava se siguen elaborado, como también en alguna panadería del populoso barrio realejero de la Cruz Santa, aunque quizás su forma primitiva haya variado sustancialmente, dado que en estas empresas se utilizan otras materias primas muy distintas a las que nuestros abuelos utilizaban anteriormente.

Y un ejemplo claro lo encontramos en la elaboración del pan, pues anteriormente se confeccionaba con harina, levadura, sal, matalauva y agua templada. Su forma de elaboración o amasado era a base de puño, y cocido al horno de leña. El olor traspasaba dos leguas. Ahora con las nuevas técnicas y los productos químicos incluyendo la moderna maquinaria que lo hace casi todo, hasta el pan ha perdido su primitiva forma artesanal. Y es que los adelantos de la vida avanzan que es una barbaridad.

De aquellas tortitas de maíz o millo, que es como nosotros las llamamos, sólo quedan los buenos y sanos recuerdos de nuestros antepasados, y se confeccionaban con millo crudo bien triturado sin llegar a convertirlo en harina, un poco de harina para darle consistencia, un poco de azúcar, limón rallado, canela en polvo y leche fría. En esta elaboración sobraba la levadura y sólo unos 20 minutos de cocción eran suficientes para luego saborear aquellas ricas tortitas de millo tan características de carnaval, hoy casi totalmente desaparecidas como otras tantas tradiciones nuestras.

ESTEBAN DOMÍNGUEZ