Tenerife Norte
FELIPE JUAN GONZÁLEZ GARCÍA

San Juan de la Rambla y la evolución del concepto político de derecha, izquierda y centro


25/abr/03 18:37 PM
Edición impresa

EN LA ACTUALIDAD, creemos que para bien, los partidos políticos que han heredado los conceptos político-sociales de derecha, izquierda y centro tropiezan con ciertas dificultades, si se matizan con objetividad, para establecer las fronteras de sus respectivas ideologías. Desde siempre - dejemos al margen al período franquista - estos sectores políticos han coincidido por lo general, con capas sociales, respectivamente, de ricos, pobres y clase media.

Es evidente que con los indiscutibles avances en el terreno social, cultural y económico, los parámetros de estos significados clásicos aplicables a los partidos políticos han experimentado una metamorfosis casi total; aunque, todavía, algunos se empeñen en mantener esos principios para intentar seguir "viviendo de las rentas" de esas nostalgias políticas del pasado.

El mundo de las derechas y las izquierdas - el centro no estaba bien definido - en nuestra ya lejana juventud, recordamos que aquí en San Juan de la Rambla nos ofrecía lógicas dudas. El pobre, poco menos que de rodillas, suplicaba a las clases acomodadas un puesto de trabajo o una huerta para explotar en régimen de medianería y, en muchos casos, se prestaba a ayudar a las labores de siembra y recolección de la cosecha de papas, aspirando solamente a que el terrateniente le diera una canasta de dicho tubérculo para llevar el sustento de la familia. Se daba la frecuente circunstancia de que el medianero tenía muy presente que a "su amo" había que tratarle con la debida distinción y delicadeza cuando hacía acto de presencia al ir a fiscalizar el resultado cuantitativo de la recolección.

En aquellas fechas, los trabajos, en especial los de cierta envergadura, se realizaban en la época veraniega para aprovechar las largas horas del día, aparte de los bajos salarios. Con el agravante de que las cotizaciones a la Seguridad Social era por entonces una simple quimera y ni soñar con otras reivindicaciones.

Menos mal que la emigración, especialmente a Cuba y más tarde a Venezuela, hasta avanzada la mitad del pasado siglo, vino a aliviar la penosa situación económica de los sufridos agricultores de las zonas de medianías, los cuales vivían a expensas de las continuas oscilaciones de la climatología. Un elevado tanto por ciento de varones entre los dieciséis y los cincuenta años, según los primeros padrones de habitantes, se veían obligados a la dureza de ausentarse de su entorno familiar para emigrar a "Indias" en busca de un porvenir más halagüeño.

Debemos resumir que en los comienzos y gran parte del siglo pasado, no ofrecían muchos problemas las definiciones políticas inherentes, paralelamente, a los sectores sociales ya descritos y que no tienen nada que ver con la evolución actual, afortunadamente.

FELIPE JUAN GONZÁLEZ GARCÍA