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CARLOS LUGO SOSVILLA

"La sombra de don Alonso", en el Instituto Alonso Pérez Díaz, de Santa Cruz

21/may/08 10:30 AM
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EN SU 75 ANIVERSARIO impartiendo cultura en La Palma, el Instituto de Enseñanza Secundaria Alonso Pérez Díaz, de Santa Cruz, nunca mejor la exhibió que en la tarde-noche del 13 de abril con la lectura dramática de fragmentos de "La sombra de don Alonso", de Antonio Tabares Martín, VII Premio de Teatro de Autor Domingo Pérez Minik 2002, convocatoria nacional de la Universidad de La Laguna.

Bajo la dirección de Antonio Abdo, el grupo de la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma, Pilar Rey, Zoraida Batista, Tomás Felipe Pérez y Ana Laura Bethencourt, encarnó los principales personajes del drama de muerte y desesperanza que vivió Alonso Pérez Díaz entre los días 16 y 27 de julio de 1936, cuando en La Palma se comenzaron a sufrir los mayores crímenes políticos que registra su historia, haciendo exclamar al mártir Alonso Pérez Díaz, apasionado amante de La Palma: "Yo creía que la gente de esta isla era diferente, que era incapaz de cometer una injusticia... Somos como el más miserable de todos los pueblos. Reniego de esta tierra, de este mar, reniego de mi sangre". Los cinco lectores-actores realizaron una magnífica lectura-interpretación de la casi totalidad de los treinta personajes intervinientes en la pieza teatral, descollando por su profundo dramatismo en la asunción de la personalidad de Alonso Pérez Díaz, el veterano en el arte escénico, Antonio Abdo.

En una segunda parte, su autor, el que suscribe, ofreció la obra inédita "Alonso Pérez Díaz, los alonsistas y Bartolomé Hernández Acosta, anarcosindicalista palmero, compañeros de cárcel. Crónicas negras de La Palma". Contiene la narración, como obra literaria didáctica en forma de crónicas, de acontecimientos vividos y conocidos entre el 25 de julio de 1936 y el 17 de octubre de 1941, día de la muerte de don Alonso Pérez Díaz en Las Palmas de Gran Canaria. Como "alonsistas" refiere la directiva del partido político Unión Republicana de La Palma, don Manuel Rodríguez Acosta, don Juan Vidal Cabrera, don Eugenio Abreu Creagh, don Eduardo Lugo Álvarez y don Juan Pérez Cabrera, hombres sin tacha de la burguesía comercial de Santa Cruz de La Palma, últimos eslabones de la saga progresista y liberal que naciera con Dionisio O'Daly en 1771 y muriera con Alonso Pérez Díaz, en 1941. Dos siglos de la historia de La Palma que pasará por la oligarquía y el caciquismo hasta llegar al republicanismo liberal, tristemente sepultado por el franquismo cuando, luego de su victoria en abril de 1939, encarcelan en noviembre a estas prestigiosas personalidades por el "delito de amistad" con Alonso Pérez Díaz, porque eso era el "alonsismo", amistad y "projimidad", expresión ésta que recordaba oírsela al propio don Alonso, en un mitin en la plaza de toros el republicano tinerfeño Elfidio Alonso Rodríguez. Tal grave delito lo inventó la enemistad con su tío, un catedrático de Derecho Civil, Blas Pérez González, que cambió su toga de jurista por la poltrona ministerial de una dictadura, y para mayor escarnio, con el supremo mando de la policía.

La asistencia al acto no resultó lo concurrida que merecía, un tercio de la plaza, digo, del Paraninfo. De las quinientas invitaciones que cursara el director del Instituto y presidente del Comité de Honor y del organizador del aniversario, don Antonio Castro Feliciano, acudirían un centenar de personas, cosa que viene aconteciendo en la ciudad, antes con inquietudes culturales y ahora en un caminar cansino sin más preocupaciones que las del vivir cotidiano. La castración política inferida por el pasado régimen dictatorial hace que su población se desentienda de toda preocupación por la cosa pública, la política, que tal significa, y los que se ocupan, los motiva más la remuneración que la vocación. La gran fiesta popular de asistencia multitudinaria es la de los Indianos, de tanta importancia que hasta se le diera el nombre a una avenida, con propuesta de nominar también la rotonda de entrada a la Ciudad, donde deja de serlo y comienza a convertirse en municipio de Breña Alta.

Por lo antecedente se explica que a un acto de la calidad intelectual, artística y de historia política como el reverenciado no asistiera ninguno de los corporativos del ayuntamiento o cabildo insular, ni siquiera los de Cultura, todos invitados expresamente, y que se sepa ni se han dignado excusar la ausencia, lo que viene a confirmar que, además de la incuria, se han perdido por los políticos del nuevo régimen autonómico las buenas maneras. Siempre hay una excepción que justifica la regla: el presidente del Parlamento de Canarias, don Antonio Castro Cordobez, dirigió al Sr. don Francisco Castro Feliciano, director del Instituto de Enseñanza Secundaria "Alonso Pérez Díaz", un atento Saluda "lamentando sinceramente no poder asistir por tener que presidir una Sesión Plenaria, deseando el mayor de los éxitos en la ejecución del importante acto".

Fue tan brillante la exposición temática de la obra teatral, y de tan alta calidad su prosa e interpretación, que clama y reclama su estreno bajo las candilejas de un gran teatro, en una representación que merece su premiado autor para justa remuneración del mérito y valor de escribirla. Si nuestro Teatro Circo de Marte pronto reabriera sus puertas; si Santa Cruz de La Palma y su ayuntamiento tuvieran un intervalo lúcido, respondiendo a su tradicional cultura, qué mejor reinauguración que con el estreno de la obra teatral "La sombra de don Alonso". Rendiría tributo de homenaje a su autor que, si lo premió la Universidad de La Laguna, mayor premio puede darle la ciudad a la que don Aloso Pérez Díaz diera tanta luz y sólo recibiera sombra.

CARLOS LUGO SOSVILLA