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La casa donde mataron al húngaro, un nido de ocupas

La finca donde en 2006 asesinaron a Josef Bacskulin, con dos construcciones y cuevas, se ha convertido en un nido de ocupas agresivos y en un supuesto espacio de venta de drogas.
V.M.
15/abr/18 6:31 AM
Edición impresa

La vivienda en Tijarafe del oftalmólogo húngaro Josef Bacskulin, asesinado el 21 de junio de 2006, se ha convertido durante los últimos años en un "nido" de ocupas, agresivos en determinadas ocasiones. La finca ha sido señalada incluso como un espacio supuestamente de venta de droga al menudeo, lo que preocupa tanto a vecinos como a las propias autoridades municipales.

Bacskulin residió durante décadas en La Palma y Tijarafe siempre fue su lugar predilecto. Contaba con diferentes propiedades, sobre todo terrenos. Llegó a adquirir incluso la finca donde se encuentra el Porís de Candelaria, ya que en su mente diseñó la construcción en este espacio de un complejo alojativo que nunca hubiera podido llevar a cabo por el rechazo de Costas. Fue asesinado a los 78 años.

La finca objeto de la polémica, más al monte, dispone de dos viviendas, ahora en pésimas condiciones de conservación, y de diferentes cuevas, un espacio perfecto para aquellos que apuestan por una vida "alternativa", aunque marcada por la polémica y que ha obligado en diferentes ocasiones a la intervención tanto de la Guardia Civil como de la Policía Local. "Son hippies, pero de los malos. Unos ruinas", sentencia un vecino del lugar.

El sendero de gran recorrido 131 pasa justo pegado a la propiedad, antes de la Cruz de El Time, y se han registrado denuncias por el lanzamientos de piedras a senderistas y corredores, que incluso han llegado a ser agredidos hasta el punto de ser mordidos. También atraviesa el lugar un camino que lleva a un yacimiento arqueológico.

"Son más o menos agresivos dependiendo lo que se hayan metido en el cuerpo. Ya usted me entiende", subraya la misma fuente, perfecta conocedora del ambiente que se respira entre aquellas paredes.

Desde el ayuntamiento se admitió a esta redacción que la finca "está ocupada desde hace años. A veces hay más ocupas y a veces menos. Esto va por épocas y ahora estamos en un punto álgido". Reconocen que "allí dentro hay decenas de personas seguro, entre casas y cuevas unas 40 ó 50".

La corporación municipal no se ha quedado de brazos cruzados. Dentro del margen que le ofrece la ley, ha intentado acabar con esta problemática. Durante años, los regidores locales intentaron sin éxito localizar a los herederos de la propiedad, mientras los ocupas iban en aumento. Llegaban de diferentes lugares. Los expulsados de las cuevas del Puerto de Tazacorte, llegados también de cuevas de Garafía... "Algunos han venido, han visto lo que había dentro, la problemática y la forma de vivir de los que llevan allí más tiempo, y decidieron marcharse porque buscaban otra forma de vivir. Otros se han quedado", subrayan a este periódico conocedores del lugar.

Fuentes judiciales confirman que "hubo un pleito por la herencia de Bacskulin que tardó un tiempo en resolverse". Al final, la finca fue adjudicada a su hijo. El ayuntamiento ha logrado reunirse con el heredero para plantear, casi como ultimátum, la posibilidad de iniciar un expediente de derribo de las dos viviendas, al encontrarse afectadas por aluminosis y en estado casi ruinoso. El dueño ha pedido tiempo para lograr la desocupación de la finca y lograr venderla, pero Tijarafe le exige soluciones y le ha marcado un plazo para articularlas.