Santa Cruz de Tenerife
DOMINGO CABRERA PÉREZ

Curiosidad e investigación


22/jun/02 1:15 AM
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NO HAY MAYOR intención que aquella que nos abra la curiosidad de llegar al conocimiento de lo que no sabemos, y el porqué se manifiesta sin darnos alguna explicación. La curiosidad de investigar lo que os voy a relatar es la razón por lo que escribo este artículo.

En la Prensa diaria, concretamente en abril, leí que el Viernes Santo, a las doce en punto, sale de la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Santa Cruz de Tenerife, la popular "procesión de los republicanos", como normalmente es conocida.

El paso de la Virgen de las Angustias, en su trayecto procesional y en su recorrido por la calle Emilio Calzadilla, me llamó la atención, despertándome el afán de saber la raíz de tal denominación.

En un balcón cuelga la bandera republicana con crespón negro en señal de respeto hacia la imagen. Posiblemente, la vivienda de la mencionada colgadura sea la que perteneció a Calzadilla.

Según palabras de Juan del Castillo, en el programa de Semana Santa 1999, que dice así: "Después de atravesar el viejo Santa Cruz, primero ante el Ayuntamiento - hoy Audiencia Provincial - y después ante el Café La Peña, recibía el fervoroso homenaje de los republicanos chicharreros, mientras la banda amenizaba tan insólito encuentro con "el adiós a la vida", de Tosca. Desfile vinculado a dos nombres: Miguel Arroyo, su escultor, que según la tradición oral dio a la imagen los rasgos fisiológicos de su hija Angustias; y el de Don Emilio Calzadilla, que siendo alcalde accidental, y ante la negativa de los concejales republicanos de pagar la banda de música para la procesión, se ofreció él a abonar todos los gastos".

Para completar la información quisiera añadir que los Padres Claretianos, encargados del mantenimiento religoso y decoro del templo, no podían hacer frente a una elevada carga por su precaria economía y que suponía prescindir del acompañamiento musical.

Continuando en la dilatada investigación y consultando fidedignas fuentes orales de ciertos polifacéticos señores, llegué a la conclusión de la susodicha consulta.

La banda de música, dirigida por el maestro Senda, en agradecimiento al gesto de Don Emilio Calzadilla, interpretó "el adiós a la vida" en su nombre, aquel entonces, y no en honor a la Virgen.

A este último dato se hace acreedor el calificativo dado a la popular procesión y que se ha transmitido.

Hoy, sin embargo, se sigue interpretando por la Banda Municipal en la esquina de la calle San Francisco y Bethencourt Alfonso, ante la mirada atenta e inspirada devoción de la gran cantidad de fieles que acompañan a la imagen.

He querido contribuir a enriquecer la memoria colectiva y a conocer la historia del pueblo santacrucero, y en rescatar del olvido los testimonios visuales de su entrañable pasado.

Merecen un reconocimiento quienes constribuyeron al conocimiento de un testimonio digno de mención en el campo de la crónica de su tiempo, aportando la esencia de la centuria sin ser protagonistas.

DOMINGO CABRERA PÉREZ