Santa Cruz de Tenerife

Dos meses y medio sin pasar el CORTE

Desde el 6 de abril, los vecinos de los números 12 y 14 de la rambla de Pulido no pueden vivir en sus casas y el tráfico no ha sido aún restablecido.

24/jun/02 1:20 AM
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LOS VECINOS
"Ya se prolonga demasiado"

Herminia Gil es concejal socialista en el Ayuntamiento y vecina de la rambla de Pulido. EL DÍA pulsó su opinión: "Lo peor está siendo la prolongación en el tiempo y la incertidumbre. Hay una reducción importante de la actividad económica al tratarse de una vía comercial clave". "El desalojo coincidió - continuó la edil - con la riada y la situación es preocupante. Ahora se da septiembre como nuevo plazo para abrir el tramo al tráfico, pero nada es seguro. Hay que buscar una solución, incluso que el edificio se declare inhabitable. Algunos vecinos no quieren que nadie entre en sus viviendas porque allí tienen sus pertenencias. Otros no cuentan con medios a los que acogerse".

EL AYUNTAMIENTO
Septiembre es el plazo más reciente

Norberto Plasencia, concejal responsable de Urbanismo del Ayuntamiento capitalino, comentaba a EL DÍA en el momento del accidente que "un pilar reventó en la segunda planta y ahora habrá que fijar dos plantas hacia arriba y dos plantas hacia abajo". Para el Consistorio capitalino, los daños fueron consecuencia de problemas de mantenimiento, según los estudios técnicos. El pilar fue apuntalado en el primer momento y se realizó un análisis de todo el edificio. En el pleno del pasado viernes se puso un nuevo plazo hipotético de apertura al tráfico, septiembre, según explicó Plasencia. El edil argumentó que los retrasos en los trabajos se deben a que algunas personas se niegan a dejar entrar a los técnicos en sus casas.

JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tenerife

En la tarde del sábado 6 de abril, los vecinos de los números 12 y 14 de la céntrica rambla de Pulido se sobresaltaban alarmados por un fuerte ruido. Los cimientos de la finca cedían y una enorme grieta obligaba al desalojo de los edificios y al cierre del tráfico en el tramo comprendido entre la Plaza de Weyler y la calle Álvarez de Lugo. 79 días más tarde, los inquilinos continúan sin poder volver a sus casas y los vehículos no pueden transitar todavía por la zona.

Sobre las 18:30 horas de ese sábado, los vecinos de los tres bloques de viviendas vieron alterada la rutina del fin de semana. Un pilar cedió y se producía el desalojo, además del corte de la circulación en una de las principales arterias de la Capital. Más de dos meses y medio después, la situación no ha cambiado.

En el momento del suceso, los habitantes del edificio Alsaca relacionaron directamente el problema con los efectos de la riada del pasado 31 de marzo. Sin embargo, los informes de los técnicos del Ayuntamiento descartaron esta posibilidad desde el primer momento y achacaron la situación a un problema interno del inmueble. Fueron 32 viviendas y en total más de cien personas las afectadas por el desalojo. La mayoría ha tenido que pasar este tiempo en casas de familiares o amigos e, incluso, alguna debió pernoctar durante una época en el recinto ferial. Se anunció que el día 9 de abril los vecinos podrían volver a sus casas, pero no ha sido posible.

El comercio

Aparte del problema para los vecinos, otro aspecto clave es el comercial, al tratarse de una de las principales vías de la Capital. Empresarios de la zona han tenido que cambiar su negocio de ubicación e, incluso, algunos comercios han visto caer sus ventas en un cincuenta por ciento.

Los propietarios han expresado su malestar por un trastorno que se prolonga demasiado. Constantino Rizopoulos, presidente de Zona Rambla, califica la situación: "La incertidumbre nunca es una buena compañera de viaje y nos vamos dando cuenta de la magnitud del problema. Lo primero es solucionar lo de la treintena de familias que no pueden vivir en sus casas, pero también hay que contar con las 300 ó 400 que dependen del comercio de la zona. Hay una importante preocupación, pero lo peor es que no sabemos cuál será el final".

Rizopoulos siguió argumentando que "sé que hay buena voluntad por parte de Gerencia de Urbanismo, pero la realidad es que no nos han dado una sola respuesta concreta. Primero nos dijeron dos semanas, luego una más, después un mes y así hasta la fecha y todo sigue igual".

El presidente de Zona Rambla concluyó afirmando: "Hay diferentes grados de afectación por este problema. El primero es el de los negocios que están en el tramo y al lado del edificio. Han tenido que cambiar de lugar porque existe incluso el respeto a lo que pueda ocurrir en un entorno con problemas. No es agradable caminar entre vallas y la gente se marcha a otros negocios. También afecta a los comercios cercanos y todos esperamos una pronta solución".