Santa Cruz de Tenerife

Los Roques de Anaga, símbolo de todo el Macizo y del Parque Rural


4/oct/02 7:16 AM
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Los Roques de Anaga y su entorno forman tal vez uno de los paisajes más bellos y emblemáticos de Santa Cruz. Su majestuosidad domina el litoral frente al macizo donde los barrancos desembocan en el embravecido mar norteño. Las tonalidades únicas a la hora del amanecer o en las puestas de sol convierten a esta zona en objeto de visita para los turistas o los chicharreros que pretenden evocar tiempos pasados en los que lo rural dominaba sobre lo urbano. Sin duda, los roques son uno de los símbolos de Santa Cruz.

Los Roques forman parte del Macizo de Anaga que fue catalogado como parque natural en 1987 por su gran valor ecológico. Desde 1994 recibe la calificación de Parque Rural: el Macizo de Anaga es único en el mundo. Forma la parte más estrecha de la Isla de Tenerife y es un espacio en el que se asciende rápidamente desde el nivel del mar hasta los mil metros de altitud. A partir de la cordillera central se bifurcan las sierras y los profundos barrancos que llegan hasta el mar dando lugar a distintos microclimas con numerosos endemismos.

La formación de Anaga, consecuencia de un período de intensa actividad volcánica, se remonta a 6,5 millones de años y es una de las escasas reservas mundiales de bosques de laurisilva, vegetación originaria de la época Terciaria y que supone un recurso muy importante en cuanto a la provisión de agua de toda la zona. Además, en Anaga, un paraíso para quienes gusten de practicar el senderismo, puede observarse otro tipo de vegetación como pequeños reductos de bosques termófilos y las habituales extensiones de cardones y tabaibas, entre otros, que albergan tesoros botánicos y zoológicos únicos. El paisaje humano está ligado a las actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras. Sus gentes conservan como pocas las costumbres y tradiciones del pasado.