Santa Cruz de Tenerife

Una pionera sala de arte


12/oct/02 19:28 PM
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Hacia finales del siglo XIX, en el año 1890, existía ya en Santa Cruz una incipiente sala de arte instalada en los escaparates de la confitería de Benigno Ramos, en la entonces plaza de la Constitución o plaza de Candelaria, según se explica en "Santa Cruz, una mirada al pasado", una obra editada por el Ayuntamiento de la Capital.

Una de las exposiciones acogidas en el establecimiento, ubicado en los bajos del hotel Victoria, fueron las acuarelas del teniente de artillería Felipe Verdugo.

En la confitería se podía también comprar camelias frescas recibidas diariamente de La Laguna. Esta flor, tal y como cuenta este libro, era muy popular durante la celebración de los Carnavales y se vendía por las calles.

El hotel Victoria, donde se encontraba la confitería, era uno de los más representativos de la Capital, en una época en la que comenzaron a aparecer instalaciones de este tipo por toda la Ciudad. Otro establecimiento representativo fue la fonda La Francesa, que estaba en un edificio en el que, posteriormente, se instalaron los hoteles Panasco y Orotava y en cuyos terrenos se levantaría, en la década de los años setenta, el edificio Olympo, en la plaza de Candelaria.

Otros hoteles que se ponen en servicio en Santa Cruz, a principios del siglo XX, son Pino de Oro o Wattemberg, contemporáneos del Victoria.

Sin embargo, este sueño de turismo incipiente cae en el olvido con la I Guerra Mundial./ FOTO DE RUYMÁN REYES