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El Sobradillo, o cómo empezar la casa por el tejado

Los vecinos de un barrio con zonas de enorme expansión demográfica, como La Gallega, reivindican la falta de infraestructuras y servicios , pese al crecimiento acelerado. De núcleo agrícola ha pasado, en muy pocos años, a convertirse en un área superpoblada.

JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tenerife
13/ene/03 21:52 PM
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JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tenerife

Los vecinos de El Sobradillo, representados por la Asociación Siete Islas, viven momentos de incertidumbre ante el extraordinario crecimiento que ha sufrido el barrio en los últimos años. Ya son más de 8.000 los habitantes de un sector muy tranquilo, rural y tradicionalmente dedicado a la agricultura que ha sufrido un cambio demográfico brutal, sin que hayan aumentado en la misma medida los servicios y las infraestructuras, en general.

Manuel Espinosa, presidente de la AA VV Siete Islas de El Sobradillo, y Ramón González, portavoz de la FADOC, que agrupa los distritos XI y XII de la Capital, acudieron a la cita con EL DÍA y comenzaron aclarando una confusión: "No todo a lo que se llama La Gallega se corresponde con los límites de la antigua finca de ese nombre. Hay otras zonas en las que se ha asentado mucha gente, que también se conoce así, incluso en documentos oficiales, pero no es correcto".

Además, mostraron su preocupación "con esta especie de invasión de los últimos años y, sobre todo, con la perspectiva que augura un núcleo con unos 30.000 vecinos de aquí a tres o cuatro años. Hemos calculado que cada día se construyen una media de dos viviendas completas, amuebladas y listas para ser ocupadas. El gran problema es que las infraestructuras del barrio no se corresponden con el impresionante crecimiento demográfico en muy poco tiempo".

Espinosa y González siguieron explicando la situación del barrio: "Éste era un sector agrícola y, de golpe, se transformó en zona urbana, al ser prácticamente la única bolsa de suelo disponible para edificar. Se está hipotecando casi en su totalidad, aunque hay que decir que no estamos en contra de que venga la gente, sino luchando porque se mejoren los servicios".

La lista de carencias es enorme: "No hay guarderías y pedimos también un centro de Salud específico para la zona, sin solicitar ninguna ubicación especial, o al menos una consulta, porque tenemos que ir hasta Barranco Grande y el ambulatorio de ese barrio está supermasificado".Asimismo, "pedimos una piscina cubierta, una ludoteca y un servicio de Bomberos, no tanto un parque, porque se ha dado el caso de que cuando llegaron desde Santa Cruz ya no había nada que hacer". Otro caballo de batalla es el de las viviendas sociales: "Cuando las empresas construyen pasan de puntillas por encima de las AA VV, porque pedimos participar en el proceso. Todo es muy bonito cuando se entregan las llaves, pero ahí es cuando empiezan los problemas". Por ejemplo, "se dieron hace poco 200 casas sin luz hasta que, a base de esfuerzo por parte de los vecinos, la han conectado. Incluso, un niño resultó atropellado en una de esas zonas sin alumbrado. En otros casos, las viviendas se han entregado sin papeleras o contenedores cercanos para poder tirar la basura, que se ha conseguido gracias al trabajo vecinal". Hay casos sangrantes. "Por ejemplo, junto a la avenida de las Hespérides se entregaron 80 viviendas hace dos años y, a día de hoy, no tienen alumbrado público. Otras zonas, como es el caso de la calle Pinzón, carecen de aceras", pusieron de relieve. Colegios Respecto a los colegios de la zona, "el principal problema se da en el Santa Cruz de California, donde ya hubo una manifestación para protestar por la estrechez y el peligro que suponía la vía de acceso para los niños". Manuel Espinosa quiere dejar claro que "no todo es negativo. Por ejemplo, el Cabildo hizo un buen trabajo de urbanización en determinadas zonas del barrio, aunque olvidó rebajar las aceras para los discapacitados, cuyo colectivo se ha quejado".