Santa Cruz de Tenerife

PLAZA DE TOROS: decisión salomónica

El ayuntamiento debate qué solución se puede dar a este ámbito en el que el PGO aconseja un párking subterráneo: si derribarla para hacer una plaza pública o conservarla con un uso comercial en su interior.

DORY MERINO, S/C de Tenerife
13/abr/03 4:10 AM
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El Ayuntamiento de Santa Cruz no ha resuelto todavía el dilema que se presenta para encontrar la mejor solución respecto al futuro de la plaza de toros de la capital. Dentro de las opciones que se barajan para rehabilitar este entorno figuran dos posibilidades: derribar la infraestructura y construir una plaza pública o conservarla, pero instalando dentro un centro comercial.

Lo que está claro es que las dos alternativas eliminan el uso para el que se construyó la plaza de toros, porque las previsiones apuntan a que no se volverán a realizar corridas taurinas en la ciudad.

Además, el Plan General contempla la instalación de un gran aparcamiento subterráneo en ese ámbito, lo que implica una reforma sustancial del entorno.

No obstante, el dilema estriba en que una parte de los vecinos de Santa Cruz apuestan por conservar el espacio taurino como testimonio de una época que vivieron los ciudadanos en el siglo pasado, mientras que la otra solución permitiría ampliar la rambla para mejorar el tránsito de los vehículos, además de dotar a los ciudadanos de un espacio abierto para el ocio, sobre todo, de los niños.

Desde el ayuntamiento se señala que los propietarios también desean que se adopte una solución cuanto antes, porque tal cual está no se saca partido a ese recinto.

Nuevo foco comercial

Si finalmente el ayuntamiento decide construir una plaza pública, quedará una amplia zona de recreo en la que se incluye el depósito de Emmasa, junto con algunos establecimientos de ocio y restauración, con el fin de que puedan acoger tanto a los mayores como a los pequeños.

Esta alternativa incluye también la instalación de algún elemento cultural en el subsuelo y bares en la parte superior, de forma que también puedan disfrutar las personas que decidan llevar a los niños a la nueva plaza.

Por el contrario, si se apuesta por conservar la estructura externa del recinto taurino, convirtiendo su espacio interior en una zona comercial, se prevé que aparecerán problemas porque el entorno será insuficiente para asimilar al elevado número de personas que acudirán a este nuevo foco de atracción.

Debido a estos planteamientos, el ayuntamiento se encuentra ante una decisión salomónica que tendrá que debatir en poco tiempo.