Santa Cruz de Tenerife

La senda de los MOLINOS

El Cabildo definió tanto el presupuesto como los proyectos arquitectónicos elegidos para proceder a la próxima rehabilitación de tres inmuebles tradicionales, ligados a la "cultura del gofio", y que forman parte del patrimonio insular. Están ubicados en Barranco Grande, Cuevas Blancas y Llano del Moro.
EL DÍA, S/C de Tenerife
10/jun/03 10:11 AM
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El Cabildo aprobó hace unos días el expediente relativo a la gestión de las obras comprendidas en los proyectos para restaurar los molinos de Barranco Grande, Cuevas Blancas y Llano del Moro, los tres situados en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife.

El equipo de arquitectos formado por Ángeles y Enrique Brito es el encargado de ejecutar la iniciativa en el caso de los inmuebles ubicados en Barranco Grande y Llano del Moro, mientras que el de Cuevas Blancas será responsabilidad de los profesionales José Lucas Delgado Gorrín, Carlos Augusto Bermejo Díaz y Francisco Javier Carrancho Montero.

Los trabajos serán ejecutados bajo la dirección de los arquitectos anteriormente mencionados, con la supervisión de los técnicos del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo, que financiará las obras en su totalidad, distribuyendo el montante total con carácter plurianual de conformidad con su duración y ejecución.

La idea con la que el Cabildo afronta este proyecto es la de la recuperación futura de la llamada ruta o senda de los molinos que unía con carácter de articulación socioeconómica los tres inmuebles, inmersos en lo que se podría denominar como "cultura del gofio".

Estas infraestructuras cuentan con gran tradición y solera en determinados barrios de la capital al tratarse de piezas únicas, pues funcionan con viento y no con agua.

La tipología del molino de Tenerife responde a las siguientes características: de planta circular, de forma troncocónica, rematado por una cubierta de madera piramidal en la que una de sus partes queda abierta para dar salida al eje de las aspas.

El del barrio de Cuevas Blancas, en Santa María del Mar, es el que mejor se conserva y el que ha sido estudiado con más detenimiento. De nueve metros de alto y un diámetro interior de la construcción en la base de cuatro metros, su ancho máximo alcanza 1,2 metros y sus aspas, seis. La subida a la primera planta, donde ya se recibía el grano molido a través de la boca del cambal, se realiza por una escalera de piedra, de doble acceso, que se adapta a la forma circular de la construcción y cuyo ancho oscila entre 80 centímetros y un metro.

Aquí esperaba el cliente a que terminara la molienda, para lo cual había un banco de madera. En el interior, una escalera de acceso a la segunda planta permitía visualizar la maquinaria, sencilla y de madera.

El Cabildo aprobó hace unos días el expediente relativo a la gestión de las obras comprendidas en los proyectos para restaurar los molinos de Barranco Grande, Cuevas Blancas y Llano del Moro, los tres situados en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife.

El equipo de arquitectos formado por Ángeles y Enrique Brito es el encargado de ejecutar la iniciativa en el caso de los inmuebles ubicados en Barranco Grande y Llano del Moro, mientras que el de Cuevas Blancas será responsabilidad de los profesionales José Lucas Delgado Gorrín, Carlos Augusto Bermejo Díaz y Francisco Javier Carrancho Montero.

Los trabajos serán ejecutados bajo la dirección de los arquitectos anteriormente mencionados, con la supervisión de los técnicos del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo, que financiará las obras en su totalidad, distribuyendo el montante total con carácter plurianual de conformidad con su duración y ejecución.

La idea con la que el Cabildo afronta este proyecto es la de la recuperación futura de la llamada ruta o senda de los molinos que unía con carácter de articulación socioeconómica los tres inmuebles, inmersos en lo que se podría denominar como "cultura del gofio".

Estas infraestructuras cuentan con gran tradición y solera en determinados barrios de la capital al tratarse de piezas únicas, pues funcionan con viento y no con agua.

La tipología del molino de Tenerife responde a las siguientes características: de planta circular, de forma troncocónica, rematado por una cubierta de madera piramidal en la que una de sus partes queda abierta para dar salida al eje de las aspas.

El del barrio de Cuevas Blancas, en Santa María del Mar, es el que mejor se conserva y el que ha sido estudiado con más detenimiento. De nueve metros de alto y un diámetro interior de la construcción en la base de cuatro metros, su ancho máximo alcanza 1,2 metros y sus aspas, seis. La subida a la primera planta, donde ya se recibía el grano molido a través de la boca del cambal, se realiza por una escalera de piedra, de doble acceso, que se adapta a la forma circular de la construcción y cuyo ancho oscila entre 80 centímetros y un metro.

Aquí esperaba el cliente a que terminara la molienda, para lo cual había un banco de madera. En el interior, una escalera de acceso a la segunda planta permitía visualizar la maquinaria, sencilla y de madera.

INICIATIVAS

Respetando la historia

En los tres proyectos aprobados, cuyo presupuesto asciende a unos 100.000 euros, coinciden el respeto por el entorno y la historia. El de Cuevas Blancas tiene el nombre de "Buscando el horizonte" y el jurado valoró para elegirlo "el tratamiento que se plantea en su entorno rural, además de la tipología ascendente que culmina con un elemento articulador del conjunto". El objetivo es habilitar este inmueble como cafetería. En cuanto al molino de Llano del Moro, el proyecto contempla su conversión en museo y destinar la instalación a Aula de Interpretación Etnográfica. Por último, en Barranco Grande, el molino contribuirá al equipamiento social, junto con una plaza ajardinada y acondicionada para juegos.

Los orígenes del molino de Cuevas Blancas se remontan a a mediados del siglo XIX, cuando se levantó en la capitalina calle de Los Molinos uno propiedad de Domingo Salas. Su hijo Nicolás hizo otro en Barranco Grande, en 1898, junto al barranquillo de Frías. El otro hermano, Ángel, construyó el suyo en Cuevas Blancas, en 1910, en terrenos adquiridos en 1899. Lo heredó su hijo Arturo, nacido en 1888 y fallecido en 1961.