Santa Cruz de Tenerife

Los primos de Uruguay


HUMBERTO GONAR, Tenerife
29/jun/03 18:15 PM
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No suena ni como chirigota, ni como comparsa de Cádiz. Tampoco se parece en nada a los grupos críticos de la fiesta de la máscara de Santa Cruz de Tenerife, salvo que terminan la mayoría de sus estrofas haciendo el pareado con Carnaval y que se denominan murgas. Es más, son Entremurga, un grupo formado por una selección de nueve "murguistas" que militan en uno de los colectivos festivos de mayor prestigio en Montevideo (Uruguay), capital del Carnaval más largo del mundo, de una duración de un mes y medio, y que rivalizan con las agrupaciones de Cádiz y las chicharreras en aceptación popular, siendo buques insignias de las tres carnestolendas.

Esta formación, liderada por Rafael Antognazza, arribó a Santa Cruz gracias al entusiasmo del cupletista (aquí letrista) uruguayo Daniel García, quien fuera en el Carnaval 2002 componente de Mamelucos, pues reside en la Isla desde hace 10 años.

Entremurgas ha lanzado al mercado dos discos y realiza una gira que la ha llevado ya por EEUU y Miami y, tras su paso por Tenerife, mañana marcharán a la Península, para actuar en Barcelona. Aunque el número de componentes de una murga de Uruguay oscila entre un mínimo de 15 y un máximo de 18, Daniel García explicó que "por problemas de plata, es más fácil trasladar a nueve que canten bien frente a 15 que lo hagan regular".

Al igual que en Santa Cruz, las uruguayas tienen sus orígenes en Cádiz. Si en Tenerife desembarcaron su gracia los marineros del buque cañonero "Laya", en Montevideo "parieron" la murga los integrantes de la compañía teatral La Gaditana que recorrió las calles a comienzos del siglo pasado para recaudar algún dinero que le permitiera retornar a su tierra natal.

De las 28 murgas que existen en Montevideo, la Ni Fú-Ni Fá de allá se denomina Curtidores de Hongos, con casi cien años de antigüedad, si bien el nombre de la más representativa se podría traducir como "Huyamos que viene la policía", fundada por los "canillas", como se denomina en Uruguay a los vendedores de periódicos que vocean aún en la calle las noticias. Casi veinte años antes de la incorporación de la mujer chicharrera al género crítico del Carnaval, las murgas de Montevideo comenzaron a sumar a féminas desde 1970, coincidiendo con la caída de la dictadura, si bien, siempre se ha mantenido un concurso único, tanto por sexos como por lugares de procedencia, pues participan del interior del país. Eso sí, establecen dos categorías, a la que ascienden y descienden en función de la puntuación que les otorga el jurado en las dos vueltas que tiene su formato de certamen.

La profesionalización es un fenómeno habitual entre los mejores "murguistas", que tienen ficha de hasta 4.500 euros (allí un buen sueldo es 500 euros), gracias a que los premios se conceden no sólo al mejor grupo, sino a los destacados platilleros, percusionistas, directores... Su base musical la marca el conjunto, pero juegan un papel importante los solistas.