Santa Cruz de Tenerife

La fuerza de un ser MAYOR

El Centro de Día 2 ofrece al colectivo de la tercera edad que lo frecuenta la iniciación en el mundo de la informática, una oferta que cada vez tiene más adeptos. Las razones para "engancharse" a las nuevas tecnologías van desde conocer internet a comunicarse con los familiares que están en tierras lejanas.
JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.
2/dic/03 23:26 PM
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JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.

La ilusión por aprender después de la jubilación y entrar en un mundo apasionante como internet, o la necesidad de comunicarse con familiares que están fuera de Canarias, son las principales motivaciones para que un grupo de unos 80 mayores se haya "enganchado" a las clases de informática en el Centro de Día 2, ubicado en la calle Aguere de la capital. Hay mucha demanda para acceder a unos cursos que se imparten en dos niveles, iniciación o ampliación de conocimientos, y en dos talleres: world (edición) e imagen.

La idea es desarrollar un taller de voluntariado para que parte de estas personas puedan enseñar a otras y fomentar así las aulas abiertas. Acudirían al centro sin tener que recibir clases de un monitor. También en esta época prenavideña las actividades apuntan a la confección de postales o tarjetas para hijos y nietos

En enero comenzará otro proyecto con una gran carga sentimental: el encuentro intergeneracional con alumnos del colegio de La Salle. Pero eso es el futuro. El presente de este colectivo de "abuelos" lo marcan las clases diarias. David y Javier son los monitores. Este último dice que "son buenos alumnos, receptivos y muy agradecidos. Tienen un ansia grande por aprender y se lo toman como un reto más en su vida".

En base a su experiencia, este joven cuenta que se siente "muy bien entre ellos, me encanta darles clase y no me planteo buscar trabajo por la mañana para poder seguir aquí", explica que se acercan a la informática por dos razones: "Como hobby y para comunicarse con familiares que tienen en el extranjero. Desde aquí los animo a venir y ponerse en contacto con este mundo apasionante que les vale para comunicarse mejor con sus nietos. La facilidad para aprender no tiene nada que ver con la edad. Aquí vino un señor de 87 años que controlaba perfectamente el sistema y a otros mucho más jóvenes les cuesta hasta encender el ordenador.

Los testimonios de los alumnos demuestran por qué dieron el paso. Por ejemplo, Cesáreo Rodríguez es un prejubilado de 63 años que, una vez finalizada su actividad laboral, tiene "el tiempo libre necesario para venir aquí. Este es ya el tercer curso que hago y me va muy bien. En casa lo intenté, pero casi no llegué a saber ni encenderlos. Ahora creo que me defiendo bien"

Los testimonios

Irene Bethencourt Ortega tuvo otras razones, a sus 62 años muy bien llevados, para introducirse en internet y "especializarse" en el envío y recepción de fotografías: "Mis dos chicos viven en California y allí reciben los e-mail que les envío. Este es ya mi tercer curso, dos de iniciación y uno para internet. Quisiera aprender cada vez más". Irene fue bailarina y ha participado activamente en los actos del centenario del Náutico.

El de Ana María Agrelo es el tercer ejemplo ilustrativo. A sus 52 años, todavía no está jubilada, es ama de casa, "pero mi hermana sí, y a través de ella entré en el centro. Además, tengo un hijo en China y otro en Portugal y de esta manera me puedo comunicar con ellos en cualquier momento. Les mando fotos y ellos me envían sus imágenes desde allí. Además, mi padre estuvo aquí en el año 72, cuando vino de La Coruña".

Nada sería posible sin el apoyo de la Fundación La Caixa que, además de facilitar el material y los monitores para montar el aula de informática, subvenciona al centro con una cantidad económica. Las carencias pasan por la falta de psicólogos y animadores que permitan llenar las "horas muertas" de estas personas, ya que no basta con que acudan al centro, sino que realicen actividades. Hay intención de ampliarlas con clases de peluquería o ATS (practicantes).

Ante el "fantasma" de la muerte, Luisa Hernández explica que "siempre está ahí en estas edades y afecta cuando llega, pero debe haber una referencia positiva en una época de la vida que es triste "per se". Ves casos como el de un jubilado de 70 años que ha pasado diez cuidando a su mujer, enferma de Parkinson, y que tras su fallecimiento empieza vivir".

Redactor y fotógrafo vivieron un día intenso con estos "veteranos", curtidos en mil batallas. Incluso, en la guagua, antes y después de la visita, se dejaron notar otros mayores al hablar de sus tiempos: "La guerra, Franco, Fyfess...". Siguen vivos y capaces de valerse por sí mismos, como parte importante que son de la memoria histórica de esta tierra.