Santa Cruz de Tenerife

Viaje a la ciudad de los TANQUES

La Refinería, que abrió sus puertas en 1929, presenta sus tripas a los curiosos. Hoy, sus 500.000 metros cuadrados de superficie son pretendidos por los políticos en la conquista hacia el Suroeste.
HUMBERTO GONAR, Tenerife
12/dic/03 23:57 PM
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HUMBERTO GONAR, Tenerife

Embargados por la curiosidad, nos colamos "de forma autorizada" en la ciudad de los tanques y las fumarolas. Pasear por sus calles bajo la luz de la luna no debe distar mucho de las sensaciones que deben embargar al intruso que visita Cabo Cañaveral. Los ochocientos "habitantes" de este "barrio industrial" de Santa Cruz se entregan a sus tareas laborales y las vías aparecen desiertas. De ellos, cuatrocientos forman parte de la plantilla de la propia Refinería y el resto presta sus servicios a través de subcontratas.

Reina la paz, a pesar del vapor de agua que destilan hacia el cielo los numerosos sistemas de refrigeración que se reparten por los 500.000 metros cuadrados que ocupa la Refinería de Cepsa.

En la sesión inaugural de las V Jornadas de Puertas Abiertas de la Refinería, la organización nos convoca en la calle Tomé Cano, junto a las canchas de tenis del Pabellón Municipal, para arrancar desde ahí una gira por el Santa Cruz secreto y más pretendido por los gestores de Urbanismo, en su conquista por el Suroeste de la capital tinerfeña.

Como compañeros de aventura, desde jubilados que visitaron la Refinería por primera y última vez siendo alumnos de la Escuela de Comercio, con 17 años, y que también se trasladaron a otras industrias señeras, como la Vidriera la Cervecera, hasta jóvenes de un centro de ocio de La Matanza o de Proyecto Hombre. "Cuidado con los productos inflamables", bromean antes de subir a la guagua.

Cinco minutos antes de las 17:00 horas del pasado viernes, la Refinería abre sus puertas a casi un centenar de intrusos que van a su conquista en dos guaguas. A pie de escalerilla, Alberto Martín, responsable de Comunicación de la Refinería de Cepsa, actúa como anfitrión e invita a los curiosos a entrar en un antiguo almacén, hoy reconvertido en sala de conferencias.

"Buenas tardes y bienvenidos a la Refinería". De esta forma tan escueta, Alberto Martín entró a presentar desde "qué hacemos aquí" hasta el sistema de gestión medioambiental, una de las joyas de las que presume esta industria de Cepsa.

La lección magistral se remontó al año 1929. "Fue la primera refinería que abrió Cepsa en España. Por aquella época estaba en vigor la Ley del Monopolio que impedía abrir una industria que no fuera de capital estatal en el territorio peninsular. Las alternativas eran Baleares y Canarias. Desde entonces se pensó en nuestro archipiélago como plataforma intercontinental", destacó el responsable de Comunicaciones de la compañía petrolera en Santa Cruz.

"Las autoridades de la capital tinerfeña dieron muchas más facilidades que las de Las Palmas de Gran Canaria para instalar aquí la Refinería. Además, aquí había más agua que allá y este elemento es decisivo para el proceso de refinado".

En un repaso por los principales hitos en la historia de la Refinería, Alberto Martín apuntó que la industria destiló 300.000 toneladas en 1930, un año después de que entrara en funcionamiento. Para facilitar que el visitante se hiciera una idea, el jefe de Comunicación explicó que en la actualidad se producen 4.500.000 millones de toneladas, un poco menos de los 5.500.000 millones que necesita Canarias para el autoconsumo al año. En 1938, la Refinería estrena la primera planta de gasolina, y doce años después se puso en marcha una planta de producción de aceites y, en 1953, se comenzó con el tratamiento de asfalto.

Alberto Martín situó en 1960 la fase de crecimiento y expansión de la Refinería y puso como prueba que, en 1970, la industria trató 8.000.000 toneladas al año. La explicación a esta superproducción coincide con la primera guerra que se vivió en el Golfo Pérsico y que motivó el cierre del Canal de Suez. Esta situación obligó a los barcos a evitar la zona de conflicto y a suministrarse en Tenerife. En ese momento, reconoce el jefe de Comunicación de la compañía, "lo importante era producir y ganar dinero".

Guiño a su suelo

A mitad de la década de los años ochenta, las autoridades municipales hacen un guiño a Cepsa para intentar que la compañía se retranquee y libere parte de su suelo a favor de la expansión de la ciudad hacia el Suroeste.

En 1986 entra en marcha una nueva planta de lubricante en la misma parcela que ocupa en la actualidad el recinto ferial.

La revolución industrial llega a Cepsa?Tenerife en 1988, con la entrada en funcionamiento de las tecnologías más vanguardistas y la creación de una sala de control centralizada desde la que se supervisa cada paso del proceso de producción. Además, esta modernización lleva aparejado la aplicación de programas que favorecerán el medio ambiente. Como ejemplo, Alberto Martín explica que en 1988 se evitaron que 25 toneladas de azufre, uno de los elementos más contaminantes en el proceso de destilación del crudo, fueran liberadas al medio ambiente.

Entre los años 1990 y 1995 se cierra un acuerdo con el Ayuntamiento de Santa Cruz, que obliga a trasladar la antorcha de la Refinería, así como el laboratorio y las oficinas, para liberar 250.000 metros cuadrados. "Esta cesión no supuso en absoluto una merma en la producción, pues la zona que cedió la Refinería a la capital estaba ocupada por los tanques que estuvieron en funcionamiento en la etapa de mayor producción de la Refinería, allá por los años 70".

En 1994, Cepsa activa la planta de electricidad Cotesa, que autoabastece a la Refinería en horario de noche.

Los dirigentes de la Refinería se muestran especialmente satisfechos por la consecución de la calificación medioambiental ISO 14.000, convirtiéndose en la primera industria petrolera de aquella época que consiguió tal distinción. En la actualidad, otras dos refinerías han secundado el hito de la industria tinerfeña: las refinerías de Huelva y Gibraltar. Se da la circunstancia de que la industria petrolera ha instalado un sistema que controla los focos de emisión, que no solo están en la refinería, sino en puntos estratégicos de la ciudad, como el Parque Viera y Clavijo o la antigua Casa Cuna.

La característica de este sistema medioambiental es que año tras año la misma refinería tiene que mejorar sus créditos cosechados en anteriores auditorias y que tiene unos parámetros mucho más exigentes que la formativa europea.

Gracias a la cesión de los 250.000 metros cuadrados que antes ocupara la Refinería, se trazó la avenida Manuel Hermoso, así como la nueva vía de penetración por la avenida de la Constitución y se establecieron las conexiones con La Salle.

La explicación de Alberto Martín incluyó el proceso de refinado que permite extraer del crudo gases como el propano y el butano, así como la gasolina, queroseno y gasoil. "Aquí se despachan una media diaria de 20 camiones y cada uno tiene una capacidad para 30.000 litros de combustible". Hace dos años, "un camión vino a cargar y no tenía en regla la documentación de la ITV", explicó Alberto Martín. Por índice de consumos, Gran Canaria consume más combustible que la Refinería que Tenerife, 2.500.000 toneladas frente a 2.000.000. El gran reto de cara al próximo año pasa por implantar un sistema que elimine los malos olores que se respiran una media de 35 días al año, coincidiendo con el tiempo sur. "En el verano del año 2002, la producción la recortamos un 80 por ciento para intentar paliar el cóctel: mal tiempo y contaminación".

Una gira industrial

Una vez concluyó la exposición de Alberto Martín, algunas personas del público presente ahorraron la labor del periodista y, casi en un tono inquisidor, incidieron en asuntos que pretendían sacar los colores al jefe de Comunicación. "Acaba de decir que si aquí entra algún vehículo sin ITV, no lo dejan salir, sin embargo, alguno de los camiones de bomberos de la propia compañía (ubicados junto a la entrada principal) tienen la matrícula TF-13575. ¿Están en regla?", planteó alguien, una duda que intentó despejar Martín. "Estamos dentro de un recinto privado y nosotros velamos porque todo esté legal".

La pregunta obligada no tardó en producirse: "¿La Refinería se piensa trasladar al Sur?". "Nosotros no nos planteamos ni a medio ni largo plazo dejar estos terrenos. Es más, hemos hecho un esfuerzo en renovar la tecnología. Lo único que queda en la Refinería como en 1930 es el suelo".

Tras esta visita por las instalaciones, se impone una reflexión sobre el Santa Cruz del "dos mil y pico". Quizás sea coincidiendo con la aplicación de tecnologías espaciales, cuando no haga falta suprimir los tubos que respiran vapor de agua ni la antorcha que anuncia a los cuatro vientos que Santa Cruz es la villa olímpica del refinado petrolero.

La conferencia de presentación tardó casi tanto como la visita a pie de obra. Durante los casi 45 minutos en los que recorrimos en guagua el interior de la gran ciudad llamada Refinería, la única panorámica que tuvimos en todo momento fue la perspectiva desde la guagua.

Cabe destacar la visita a la sala de control, la verdadera sala de máquinas que custodia cada uno de los procesos del refinado del crudo.

Tampoco faltó la chispa discordante. Ya dentro de la sala de control, se produjo un leve desajuste que obligó a liberar energía por la chimenea que caracteriza esta industria para cuantos viajeros llegan por el Norte y el Sur a Tenerife. Gracias a la inexperiencia de los visitantes, el incidente se vivió con la emoción del novato, pero con la profesionalidad de técnicos que están acostumbrados en plazas mayores. No faltó quien, en un despacho de la sala de máquinas central, disfrutaba de un cigarro, a pesar de que el lugar estaba empapelado con "Prohibido fumar".