Santa Cruz de Tenerife

Los niños del colegio El Cabo ya están entre los "peque huertos"

J.D.M., S/C de Tenerife
16/mar/17 6:02 AM
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Claudia engullía su "mariquita comestible", una especie de pequeña pizza en fondo de pan tostado con queso, tomate cherry y aceitunas, mientras lanzaba al aire un expresivo: "Está muy rico". Ella y sus 26 compañeros de Segundo de Primaria -7 y 8 años- del CEIP Isabel La Católica El Cabo, tomaron parte ayer en un doble taller: el de cocina, que impartió Sergio, y el de jardinería, responsabilidad de Carolina. Ambos, en el marco del proyecto "peque huertos" del que ya forman parte estos escolares entre 1.100 de toda Santa Cruz.

El Ayuntamiento capitalino, a través de la Fundación Sostenible, y junto a la Fundación Cepsa, inició con esta actividad el segundo programa para fomentar la sostenibilidad y los buenos hábitos medioambientales y saludables.

Claudia vivió una mañana lectiva distinta junto a sus compañeros Nicolás, Angy, Diego -"Trujillo, porque también está Diego Santos"-, Manuel, Óscar, Efraín... Ellos y el director, Samuel Neris, recibieron a las autoridades, presididas por el alcalde, José Manuel Bermúdez, varios concejales y el director de Cepsa en Canarias, José Manuel Fernández-Sabugo. El escenario fue el viejo centro educativo de la calle Fernández Navarro que preside el lema "75 años al servicio de la Escuela Pública".

Los "peque huertos" se presentaron en El Cabo con un modelo similar al de otros colegios públicos y concertados, cerca de 40 en Santa Cruz (3o alumnos por cada uno), adheridos a la iniciativa. Primero, una charla en el aula con base en las cuatro "R" de la sostenibilidad: reducir, reciclar, reutilizar y recuperar. El objetivo: sensibilizarlos en pautas de alimentación saludable - "papá, mamá, eso no es bueno para mí "- o la agricultura ecológica.

Posteriormente, traslado al patio para aprender desde lo lúdico. Los niños, provistos de delantales con dibujos de tomates y zanahorias, fueron protagonistas atentos a los monitores.

Guiados por ellos crearon un pequeño huerto vertical con base de botellas de plástico para plantar semillas de tomate y perejil. Un "trabajo en equipo". Por otra parte, elaboraron una receta saludable: el "sarantontón" descrito al inicio. Un eslabón más en la cadena de inculcar valores.