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Advierten de los riesgos que genera decorarse la piel con tatuajes

Los tatuajes pueden acarrear algunas consecuencias con las que no se contaba, por ejemplo, que no se pueda donar sangre hasta entre 6 y 12 meses después.
Efe, Madrid
11/ago/17 6:20 AM
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Hasta un mínimo de 6 meses después de hacerse un tatuaje no se puede donar sangre./El Día

Hoy en día ya se puede decir que no son para siempre, aunque su costosa y lenta eliminación con láser dependerá de factores como los colores, las tintas o la dimensión. Sin embargo, hacerse un tatuaje requiere meditarlo con calma, porque puede acarrear consecuencias con las que no se contaba.

Por ejemplo, quien ha elegido decorarse así el cuerpo no puede donar sangre hasta entre 6 y 12 meses después de hacerlo para descartar enfermedades o riesgo de infección sanguínea, lo que se denomina período de ventana o de latencia, comentó a Efe Dionís Muñoz, dermatólogo y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Las contraindicaciones con la epidural son un tema controvertido y algunos anestesistas siguen rechazando aplicarla en una zona tatuada ante la posibilidad de que el pigmento pueda introducirse en el sistema nervioso central. Pero algo "tan sencillo" como practicar una incisión de 1 a 2 milímetros en la zona por donde pasa la aguja de la anestesia lo evitaría, destaca Muñoz.

Igualmente discutible es la incompatibilidad entre estar tatuado y hacerse una resonancia magnética, un temor basado en que las propiedades ferromagnéticas de algunas sales metálicas presentes en la tinta.

Sin embargo, las tintas actuales, a base de compuestos azoicos sintéticos, no suelen contener estas sales, tranquiliza el doctor.

No ocurre lo mismo con la micropigmentación o maquillaje permanente, en la que sí se usan tintas con sales metálicas como el oxido de hierro o el dióxido de titanio, por lo que antes de someterse a una resonancia, habría que enfriar o proteger la zona.

Quienes se tatúan se exponen también a la posibilidad, aunque no frecuente, de poder generar una intolerancia a los pigmentos, especialmente al rojo -el negro es el más seguro-, debido a la interacción continuada de la tinta con los fluidos corporales y/o la exposición al sol, y que puede aparecer incluso años después de habérselo hecho.

Y si quieren evitar el riesgo de infección, deberán elegir bien el profesional que le va a imprimir su diseño favorito y acudir a estudios homologados. En todo caso, será mejor que se abstengan los que padezcan psoriasis, sean atópicos, alérgicos o tengan alguna enfermedad crónica de la piel.

Con el mismo cuidado deben ir los arrepentidos para borrarse el dibujo del que ya se han cansado: el láser utilizado, llamado Q-Switched, es potencialmente "mucho más peligroso" que otros y puede generar cicatrices "importantes e irreversibles". De ahí que Muñoz recomiende "destatuarse" por un dermatólogo y mantenerse alejados del "reclamo low cost".

Otro aviso para el grupo de retractados: el negro, el azul oscuro y el rojo son los colores más fáciles de eliminar, al contrario de los amarillos, los verdes y especialmente el azul turquesa, que son los más difíciles.

Borrar un tatuaje es mucho más lento que hacerlo, puesto que exige entre 5 y 15 sesiones, dependiendo del color y del grosor de la capa de tinta, y entre una y la siguiente hay que aguardar un periodo de entre 6 y 8 semanas, lo que puede alargar el proceso entre 1 y 2 años.