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Las propiedades del agua, a análisis

Según a qué fin esté destinado este recurso, debe seguir unos mínimos de calidad diferentes y regidos por la ley.
V. Pavés
13/ago/17 6:23 AM
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El agua sigue un largo camino hasta llegar a nosotros en cualquiera de sus formas. En ocasiones, dicho camino se para por no cumplir los requerimientos microbiológicos que dicta la ley, otras por no cumplir los fisicoquímicos.

Pero para conocer sus propiedades, están los estudios del agua. En Canarias hay varios, algunos destinados a que las empresas privadas -como hoteles y restaurantes- cumplan la ley vigente, y otros destinados a las aguas públicas.

Piscinas, jacuzzis, spas, sistemas de refrigeración, el océano... aunque todas estén compuestas dos átomos de hidrógeno (H) y uno de oxígeno (O), se deben tratar de forma distinta dependiendo del fin y el medio al que estén destinadas.

Nuria Vadillo, química y responsable de uno de los laboratorios de LGS Análisis en Santa Cruz de Tenerife, recuerda que todas ellas se rigen "por una legislación diferente" y, por tanto, "requisitos diferentes".

Por ejemplo, el agua de piscina. En sus análisis específicos, se buscan bacterias como la "Escherichia coli", enterococos, estafilococos y pseudomonas. Todos ellos suelen estar en nuestro cuerpo, pero son "oportunistas". "Se pueden encontrar con una herida y causar cistitis, conjuntivitis u otitis", explica Vadillo.

Además, también se hacen estudios para saber si se mantienen adecuadamente, llamados análisis fisicoquímicos, que "controlan el sistema de desinfección que se está usando", insistió.

En el mar es distinto, porque "generalmente cuando hay una contaminación microbiológica en el agua de mar, suele desaparecer por sí sola en 24 o 48 horas", incide Vadillo. Lo hace gracias a su capacidad para diluir contaminantes, en parte gracias a la alta salinidad del agua y a la radiación solar.

Vadillo subraya que, "normalmente, cuando la administración cierra una playa, suele hacer análisis de contaminación hasta confirmar que la carga contaminante ha disminuido y el agua vuelve a parámetros máximos de calidad".

La química remarca que no siempre la mejor agua potable es la destilada. De hecho, nos podemos meter en un problema si utilizamos agua sin ningún tipo sal mineral porque, según la legislación, no es la más apta para el consumo, y por el contrario sí lo es un agua que contenga cloro, que evita la aparición de microorganismos. "El agua pura no es buena", dice. El cuerpo humano está hecho un 70% de agua, por tanto, cuanto mejor sea esta, "mejor será nuestra salud", algo que ellos mismos se encargan de preservar.

En busca de legionela

La legionela es una bacteria "relativamente joven" por su tardío descubrimiento. Esta es la razón por la que su control es mucho más intensivo ahora que hace 20 años. La legionela se encuentra flotando en el agua, donde es inocua. Sin embargo, si una microgota captura la bacteria, la traslada por el aire, y una persona lo exhala puede desarrollar la fiebre de Pontiac, muy similar a una gripe, o la enfermedad del legionario, una neumonía con fiebre alta.