Sociedad
LO ÚLTIMO:
Un hombre hiere a su esposa con una escopeta y se entrega a la Guardia Civil leer

Oblatas, una vía para dejar la prostitución

El programa La Casita ofrece desde 1988 respuestas a mujeres que trabajan con su cuerpo y a víctimas de trata con fines de explotación sexual, que demandan o necesitan apoyo para iniciar un cambio.
D. Barbuzano
10/mar/18 6:16 AM
Edición impresa
Las representantes del programa La Casita destacan que en 2017 han atendido a 359 mujeres, 248 en la calle./J.A.

El Instituto de Religiosas Oblatas del Santísimo Redentor, que lleva presente en Tenerife 30 años ayudando a las mujeres que ejercen la prostitución, recibió el Premio al Valor Social de Cepsa por su proyecto "Alongándose a la calle", del programa "La Casita", cuyo objetivo es acoger a unas 200 mujeres que ejercen la prostitución en el área Santa Cruz-La Laguna y en el sur de Tenerife, ayudándolas a mejorar su calidad de vida y generar dinámicas de transformación e integración social.

Los orígenes en Tenerife de las Oblatas están en un centro en el colegio Buen Consejo de La Laguna para jóvenes con problemas de comportamiento, de donde luego se pasó a la ermita lagunera de Gracia, cediéndoles la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna a dichas religiosas la custodia de la Virgen, su ermita y el entorno. Ellas, por su parte, dedicaron parte de sus vidas a regentar un reformatorio para mujeres relacionadas con el mundo de la prostitución.

Algunas chicas se inician en la prostitución con solo 18 años de edad./J.A.

En la actualidad, las Oblatas son conocidas y valoradas por su programa "La Casita", que, como dicen en su página web, desde 1988 ofrece diferentes respuestas a mujeres en situación de prostitución y/o víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, que demandan o necesitan apoyo para iniciar un proceso de cambio que favorezca el desarrollo de sus potencialidades, contribuyendo a la realización personal y a su integración social y laboral.

Los objetivos de de dicho programa son favorecer el desarrollo integral y la autonomía de las mujeres que ejercen la prostitución y viven situaciones de exclusión y de injusticia, contribuir a la realización personal y su integración social y laboral y trabajar por la sensibilización y la transformación social, denunciando situaciones de injusticia social que afectan a las mujeres.

Para lograr esas metas dispone de cuatro proyectos: Alongándose a la Calle, SIVO (Servicio de Información, Valoración y Orientación), Antonia (talleres de crecimiento personal y formación que llevan el nombre de una de las fundadoras), y Voluntariado, Sensibilización y Promoción.

La actual sede de las Oblatas, con su programa "La Casita", está en Santa Cruz, en la calle Carmen Monteverde. Allí, muchas mujeres acuden a diario en busca de ayuda psicológica, asesoramiento jurídico e incluso formación.

"La Casita" cuenta con trabajadoras y voluntarias que atienden a las mujeres con problemas derivados de la prostitución en el centro y en la calle. Es de destacar que en 2017 fueron atendidas 359 mujeres, 248 en la calle, de las que 26 eran transexuales. Muchas se inician incluso a los 18 años.

El carisma y la misión de las Oblatas configuran un estilo de vida que expresa implicación solidaria en dinámicas de transformación social, escucha de la realidad que identifica el grito de la justicia y compromiso por construir espacios de humanización en situaciones de exclusión. Los fundadores de la congregación, José María Benito Serra y Antonia María de la Misericordia, enseñaron a construir otro mundo posible, y creer en la dignidad de las mujeres.