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La Guardia Civil no investigó a los árabes del crimen del marroquí por no guardar relación


EFE, Las Palmas
16/ene/02 9:32 AM
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Los guardias civiles que investigaron el caso del asesinato del camarero marroquí en un bar de Playa Blanca el 30 de septiembre de 2000, en Lanzarote, explicaron ayer que no investigaron a los árabes que el acusado relaciona con el crimen porque no guardaban relación con los hechos.

El guardia civil responsable de la instrucción indicó ante el tribunal jurado de la Audiencia Provincial de Las Palmas que se comprobó la versión del acusado Carlos S.S., de 30 años, y que sólo se tomó declaración a un árabe que esa madrugada había roto un cristal de un local de citas próximo, al no permitírsele entrar porque ya estaba cerrado.

Según manifestó el acusado, él y la víctima, Ibrahim Mikhtarammou, de 35 años, fueron los últimos en abandonar el local esa mañana y, cuando estaban en la calle, se acercaron tres árabes al fallecido, con el que establecieron una conversación subida de tono.

El encargado del local, al que también relaciona el acusado con el crimen y que estaba citado a declarar por el fiscal, no asistió ayer a la vista por estar en paradero desconocido.

Sobre la ropa que llevaba ese día el acusado, el guardia civil instructor aseguró que había sido lavada, porque estaba húmeda, pero admitió que ese detalle no lo anotó en el informe del atestado.

Los peritos expertos que la analizaron aseguraron ante el tribunal que la ropa de Carlos S.S. estaba sucia y presentaba una mancha de sangre de la víctima con ADN del fallecido y del acusado.

Los guardias civiles señalaron que no había dinero en los bolsillos del fallecido, donde tampoco estaba su cartera, y que junto al cadáver se encontró una bolsa con cocaína.

No hallaron huellas

Uno de los agentes indicó que en uno de los bolsillos de la víctima se encontró un juego de llaves y que parte del suelo del local había sido fregado, aunque no se encontraron los restos del material de limpieza.

Los dos agentes afirmaron también que en el coche del acusado no se hallaron huellas ni rastros de nada relacionado con el crimen, salvo una toalla que había en la guantera con manchas de sangre, la cual fue analizada y no correspondía a la víctima, según dijeron los expertos en la sala.

Añadieron que en el cuarto de baño se encontraron pequeñas gotas de sangre en los azulejos, pero no se enviaron a analizar, y que la señora de la limpieza fue quien encontró el cadáver y advirtió que había humo y fuego en el local.

La abogada defensora, Josefina Navarrete, en un receso de la vista oral, manifestó que se han omitido en la causa muchos elementos de gran importancia sobre los que no se ha investigado, sobre todo a los árabes que relacionó su cliente con el caso.

Por otra parte, los testigos que fueron con Carlos S.S. esa madrugada al bar indicaron que éste les invitó a un "chupito" y que jugaron unas partidas al billar, pero que el acusado no apostó porque no le gustaba hacerlo.

Así mismo, señalaron que en el bar no se produjo ningún altercado entre Carlos S.S. y la víctima, y que ambos jugaron al billar sin que les vieran hacer ninguna apuesta de dinero.

Todos coincidieron en que al marcharse del local dejaron solos al acusado y a la víctima, sobre las 08:00 horas.

Otros dos testigos de la defensa afirmaron ante el tribunal que vieron en el callejón de detrás del local a Carlos S.S. esa mañana, sobre las 10:15 horas, momento en que el acusado manifestó que abandonó el bar después de encontrar al camarero muerto.