Sucesos

Cinco y nueve años de prisión por estafa y falsedad en documento mercantil

Los dos acusados entregaban talones falsos e hicieron compras millonarias en trece establecimientos comerciales de la Isla entre los años 1991 y 1994.

EL DÍA, S/C de Tenerife
8/may/02 9:37 AM
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La Audiencia Provincial tinerfeña ha desestimado el recurso de apelación contra una sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número Cinco en el que se condenaba a F.J.C.P. a cinco años de prisión por un delito de estafa y otro delito continuado de falsedad en documento mercantil. Asimismo se le impuso una multa de ocho meses a razón de seis euros al día y a que indemnice a las empresas estafadas en 31.345 euros.

Por su parte, J.M.F.G. fue condenado a nueve años de prisión menor por los mismos delitos y a una multa de doce meses a razón de seis euros al día. El pago, en su caso de la indemnización se cifra en 40.997 euros.

Según consta en el texto legal al que ha tenido acceso EL DÍA, se declaran probados hechos como que "el acusado F.J.C.P., actuando con ánimo de lucro y haciéndose pasar por otra persona, acudió el día 26 de junio de 1991 a una empresa de ordenadores haciéndose con cuatro ordenadores y otras tantas impresoras entregando un cheque falso".

En enero de 1992 se hicieron con electrodomésticos por valor de 1.830.000 pesetas a través de un talón aparentemente conformado. El talonario de cheques, así como las placas de los vehículos usados fueron encontrados en el registro domiciliario practicado en la casa del acusado.

El 2 de enero de 1992, F.J.C.P., haciéndose pasar por un empleado de banca hizo un pedido de bicicletas entregando un talón a sabiendas de que éste era falso. Asimismo, entre los días 10 y 15 de 1991 hicieron una compra de electrodomésticos para un hotel y haciendo entrega de un talón falso.

En abril de 1992 se apropiaron de 67 gomas y cuatro llantas, entregando para el pago de la mercancía un talón falso.

En junio de 1992, F.J.C.P. efectuó una compra en una empresa por valor de 708 mil pesetas, entregando un talón falsificado.

Asimismo, en junio de 1992, J.M.F.G. se hizo pasar por un secretario de un hotel del Sur y adquirió cámaras de vídeo, haciendo la misma operación del talón falso.

El día 27 de marzo de 1993 se hicieron con cubiertas y en el registro domiciliario practicado el 15 de julio de 1995, tanto en el domicilio del acusado como en un cuarto trastero que tenía arrendado se encontró gran cantidad de documentación, entre ellas talonarios a los cuales corresponden los cheques que sirvieron para llevar a cabo los hechos anteriormente relatados.

Al hilo, el día 21 de junio de 1995, el acusado J.M.F.G., fingiendo ser otra persona acudió a un establecimiento y compró varios electrodomésticos.

Ese mismo día, el acusado J.M.F.G., sirviéndose de los mismos documentos falsificados realizó otra compra a través de un contrato con una financiera.

A principios de 1995 actuó con ánimo de lucro intentando vender un vehículo y, en mayo de 1994, realizó la misma operación con un piso que no era suyo. En octubre de 1994 realizó sendas operaciones con dos coches apropiándose del dinero que los compradores entregaban por los coches.

El Tribunal que resolvió el recurso afirma que la prueba incriminatoria es "abrumadora".