Sucesos

Doce años de prisión para el hombre que agredió sexualmente a su madre de 66

Los hechos ocurrieron en junio de 2000, en el municipio sureño de Guía de Isora, cuando el procesado entró en el dormitorio de su progenitora amenazándola de muerte si no se acostaba con él.

EL DÍA, S/C de Tenerife
29/may/02 9:38 AM
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La Sección Segunda de la Audiencia Provincial tinerfeña ha condenado a un hombre de 36 años, natural de Guía de Isora, a doce años de prisión y al pago de una indemnización de seis mil euros al ser considerado autor de un delito de agresión sexual a su madre, de 66 años, en junio de 2000.

Según consta en la sentencia del caso "en la noche del 20 al 21 de junio de 2000, el procesado se encontraba en el domicilio familiar, en Guía de Isora, donde residía con su madre y dos sobrinos menores y, guiado por el ánimo de satisfacer sus deseos libidinosos, se dirigió al dormitorio de su madre, de 66 años, con la intención de mantener relaciones sexuales. Al ver que su madre no accedía, la amenazó con matarla, cogió un cordón en la mano y la intimidó manifestando que si no accedía la ataría y violaría a sus nietos, colocándose delante de la puerta del dormitorio para que no saliera, sin atender a las repetidas súplicas de su madre, quien ante el temor de que culminara sus amenazas, dado el carácter extremadamente violento y agresivo de su hijo y de que hiciera uso de la cuerda con la que la intimidaba, nada pudo hacer para evitar que consiguiera su propósito y la penetrara por la vagina, eyaculando".

El procesado presenta trastorno límite de la personalidad con capacidad intelectual en el límite de la normalidad, que no le impiden conocer, entender y querer los actos realizados.

El Ministerio Fiscal calificó los hechos como constitutivos de un delito de agresión sexual con la agravante de parentesco, solicitando una pena de doce años de prisión y la misma indemnización que se recoge en el texto legal.

Por su parte, la defensa se decantaba por una pena de tres años de prisión con la atenuante de anomalía psíquica como eximente incompleta.

Los razonamientos

La Sala estima, en la sentencia, que "los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual al concurrir los requisitos, bastando por ello con aludir a la penetración vaginal a que es sometida la víctima, contra su voluntad y motivada por el ánimo de satisfacer el sujeto activo sus deseos. Además, en este caso, realizarlo con su madre, a pesar de la avanzada edad de ésta y prevaleciendo la razón de parentesco y su peligrosidad que para la señora representaba su carácter y conducta reiteradamente violenta para con ella".

Por otra parte, "la víctima - durante sus declaraciones - expuso la intimidación y amenazas empleadas por el acusado para el logro de sus propósitos. Vio a su hijo sacando de un chándal el cordón de otra habitación y que después se dirigió a la cama en la que ella se había acostado tratando de despistarlo haciéndose la dormida y eludir la acción del inculpado".

La Sala considera que el acusado reconoce, en sus declaraciones, los hechos y "además, con una frialdad sorprendente como la que demuestra en la declaración indagatoria al decir que se excitó (dicha excitación se buscó de propósito mirando al menor una revista de porno duro) y como no tenía mujer que fue con la madre".

Según las pruebas periciales practicadas, dos médicos forenses y dos psiquiatras diagnosticaron trastorno límite de la personalidad y capacidad intelectual en el límite de la normalidad, así como el consumo de hachís o alcohol, que no le impiden conocer, entender y querer los actos realizados.

No a las atenuantes

El Ministerio Fiscal, al igual que la Sala, entienden que "no procede apreciar en el acusado atenuante alguna, ya que ni siquiera puede aludirse al socorrido argumento de que una persona que actúa de esa brutal manera no está bien, ya que tampoco se da aquí el supuesto de que el acusado padeciera un brote psicótico repentino y transitorio. La madre declara que, ese día, le había manifestado que le iba a hacer algo que le iba a producir mucho dolor, lo que no consistía, según le aclaró a la madre, en causar algún mal a sus nietos que vivían con ella, propósito que luego se concretó en tratar, primero en mostrarle dicha revista y luego, ante el rotundo rechazo de ésta, acudiendo a otras vías".