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Condenada a dos años de prisión por robar a una mujer cuando estaba dentro de su coche

Los hechos ocurrieron en noviembre de 2001, pero la víctima reconoció con posterioridad a la autora del delito en las proximidades de un centro comercial de la Capital tinerfeña y requirió a agentes de la autoridad que la detuvieron.

1/jun/02 9:38 AM
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LA CLAVE

Casualidades

de la vida

Según la sentencia, "la víctima reconoció a la acusada cuando se encontraba en las proximidades de un centro comercial capitalino, requiriendo a agentes de la autoridad que la detienen. Se trata de una forma de reconocimiento espontáneo, cuando la víctima reconoce al inculpado entre un grupo de gente que circula por las calles". En la vista oral, la perjudicada fue firme, convincente, contundente y coherente, explicando cómo reconoció a la acusada y señalando que en el momento de la comisión de los hechos la vio perfectamente. Asimismo, la reconoció en el juicio declarando que está absolutamente segura de que la acusada es la autora.

EL DÍA, S/C de Tenerife

El Juzgado de lo Penal número Tres de la Capital ha condenado a una mujer a dos años de prisión al ser considerada autora de un delito de robo con violencia e intimidación perpetrado en noviembre de 2001, en Cuesta Piedra.

Asimismo, la procesada debe indemnizar a la víctima en 120 euros (20 mil pesetas) por el dinero en metálico que sustrajo y al coste de los efectos sustraídos. Según consta en la sentencia del caso, cuyo fallo ya es firme, "sobre las cuatro y media de la tarde, del día 12 de noviembre de 2001, la acusada, con la intención de obtener un beneficio económico se acercó a una mujer cuando se encontraba en el interior de su coche, parada en cola a la espera de que se reanudara la circulación del tráfico, en el barrio de Cuesta de Piedra de esta Capital e, introduciendo su mano por la ventanilla del vehículo se apoderó del monedero de la víctima que contenía documentación, unos 120 euros, así como un bonobús. En un momento dado, tras decirle que tenía una navaja, le colocó algo - útil que no quedó definido - en el cuello, exigiendo la entrega de una cadena de oro y dos colgantes también de oro, de los que se apoderó, no habiéndose recuperado nada de lo sustraído".

El Ministerio Fiscal calificó los hechos como un delito de robo con violencia e intimidación y solicitó para la inculpada una pena de dos años de prisión. Por su parte, la defensa pidió la absolución.

El razonamiento

En el texto legal se recoge que "los hechos son constitutivos de un delito de robo con violencia e intimidación al producirse con evidente ánimo de lucro la aprehensión de propiedad ajena contra la voluntad de la dueña, teniendo la autora que ejercer sobre la víctima para lograr el apoderamiento una seria y grave intimidación", al ser abordada por una persona que le exigía la entrega de una cadena y colgantes de oro tras decirle que tenía una navaja y poniéndole algo por detrás del cuello.

La intimidación que supone cualquier coacción, amenaza, temor, miedo o amedrantamiento asumido psíquicamente ha sido declarado por el Tribunal Supremo (TS) como una de las formas más graves de intimidación y todo ello quedó acreditado por la declaración de la víctima.