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Absuelven a una mujer que arrolló una motocicleta de la Guardia Civil

El hecho ocurrió en diciembre de 2000, cuando la acusada circulaba por la autopista TF - 5, con una tasa de 0,91 de alcohol en sangre, se salió ligeramente del arcén, golpeando el vehículo policial al que causó daños tasados en 951 euros y provocando la rotura de las gafas graduadas de uno de los agentes.

EL DÍA, S/C de Tenerife
2/jun/02 9:39 AM
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EL DÍA, S/C de Tenerife

El Juzgado de lo Penal número Cuatro de la Capital tinerfeña ha absuelto a una mujer que estaba acusada de un delito contra la seguridad del tráfico para la que el fiscal pedía una pena de multa de seis meses y la privación del permiso de conducción de vehículos a motor por año y medio.

Según consta en la sentencia del caso, "sobre las 19:20 horas del día 14 de diciembre de 2000, la acusada conducía su vehículo por la autopista TF - 5, habiendo ingerido bebidas alcohólicas y saliéndose ligeramente del arcén al perder el dominio del coche golpeando la motocicleta de la Guardia Civil que se hallaba allí estacionada y a la que causó daños tasados en 951 euros (158.318 pesetas). Las gafas graduadas del agente que se encontraban en la motocicleta, valoradas en 171, 29 euros, (28.500 pesetas), se rompieron en la colisión y el importe ya ha sido abonado por la inculpada".

La acusada se sometió a la prueba de alcoholemia a las 19:56 horas, que dio como resultado 0,91 gramos de alcohol en sangre. Como síntomas externos se apreciaron signos como el habla titubeante, olor a alcohol y andar oscilante.

En el texto legal se recoge que "a la vista de los hechos declarados probados y la lectura del atestado en que se hace constar que la prueba de alcoholemia obedeció a la colisión que ocasionó la acusada al golpear ligeramente el intermitente de la motocicleta que se encontraba estacionada con apoyadura lateral, en el arcén de la vía TF - 5".

Tenía que haber un riesgo

Sin embargo, debe dictarse sentencia absolutoria, pues "no basta que el conductor del vehículo rebase las tasas de alcoholemia establecidas, sino que es preciso que conduzca bajo la influencia del alcohol, de modo que lo haga con indudable alteración de sus facultades psíquicas y físicas, en relación a los niveles de percepción y reacción. De ahí, la relevancia que, junto al resultado de las pruebas de alcoholemia, debe reconocerse a otros elementos de prueba, tales como el testimonio de las personas que hayan observado la forma de conducir o de comportarse del conductor de que se trate, particularmente el de los agentes de la autoridad que hayan practicado la correspondiente prueba", añadiendo que "para que exista delito es menester que la conducta enjuiciada haya significado un indudable riesgo para los bienes jurídicos protegidos (la vida, la integridad de las personas, la seguridad del tráfico, etc.)"

En el caso de autos hay duda, por lo que el juzgador debe absolver a la acusada.

Sebastián León Martínez, abogado defensor de la procesada, solicitó la libre absolución para su patrocinada. Asimismo es requisito esencial, la influencia del alcohol en la conducción. No se produce el delito por el mero hecho de tener un grado determinado de alcohol en sangre, sino que se trata de un delito de riesgo abstracto. El bien jurídico protegido es la seguridad del tráfico viario en cuanto tal se debe determinar si la impregnación alcohólica influye o se proyecta en la conducción siendo necesario que el sujeto conduzca con sus facultades psicofísicas significativamente alteradas, es decir, bajo la influencia real del alcohol. Por tanto se deben de tener en cuenta otras pruebas tales como la declaración del imputado, testigos, datos objetivos del atestado y la mecánica del accidente.

Asimismo, según León Martínez "hay que probar que el alcohol ingerido influyó directamente en la conducción del acusado, lo que no se acredita tan solo por la tasa de alcohol que pueda dar el acusado en el test de alcoholemia ni tan siquiera por el hecho de verse implicado en un accidente. La influencia en la conducción deberá ser real".