Sucesos
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
La Junta Electoral prohíbe el 'Día del Vecino' y el 'Día de la Juventud' en Santa Cruz de Tenerife leer

El TS ratifica una sentencia por fraude millonario al SCS

La acusada tenía una empresa que se dedicaba a acudir a un ambulatorio a repetir las recetas de los jubilados, llegando a intercambiar hasta 1.436 por medicamentos cifrándose el valor de lo defraudado en más de 48 mil euros.

EL DÍA, S/C de Tenerife
30/nov/02 9:53 AM
Edición impresa
EL DÍA, S/C de Tenerife

El Tribunal Supremo (TS) ha ratificado una sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial tinerfeña en la que se absuelve a tres médicos y a farmacéuticos de la Capital y se condena a una mujer por un delito continuado de estafa.

La procesada ya ha sido requerida en ejecución de la sentencia y se estima, por el SCS que el fraude podría rondar los 48 mil euros (ocho millones de pesetas), aunque está por determinar la cuantía, habida cuenta de que puede que haya recetas que todavía no se ha determinado si se expiden de forma legal o no. La acusada tenía una empresa encargada de acudir a los ambulatorios a repetir las recetas de personas mayores, concretamente pensionistas, y que llegó a defraudar al Servicio Canario de Salud (SCS) más de 36 mil euros (seis millones de pesetas), entre 1994 y 1996.

Otras mil sospechosas

Según consta en la sentencia del Tribunal Supremo, facilitada a este periódico, "hay recetas creadas y despachadas bajo sus números sobre las que nada se investigó ni a que beneficiarios corresponden ni si estos estuvieron enfermos y necesitaron el tratamiento a que las respectivas recetas se refieren ni si de alguna manera, llegaron a su poder tales medicamentos, aunque existen casos que, por el número de recetas y cartillas podrían resultar llamativos. Por lo tanto, a estas prescripciones todo se ignora y desconoce, desconocimiento que alcanza a unas mil recetas".

Están requiriendo en ejecución de sentencia alrededor de unos 180 mil euros (30 millones de pesetas), ya que se estima que hay más de 1.436 recetas y que, en realidad se dispensaron 1.634. Si bien se quitaron muchas recetas que no dio por buenas la Sala si son muchas. La acusada, con "evidente ánimo de lucro, obtuvo medicinas por importe que supera los seis millones de pesetas, presentando recetas, aparentemente correctas, en las que se hacía constar unas enfermedades que padecían los beneficiarios de la Seguridad Social cuando no se correspondía con la realidad, engaño que fue bastante para conseguir la entrega de las medicinas con cargo al Servicio Canario de Salud", dice el texto del Tribunal Supremo, facilitado por los abogados Antonio García López de Vergara y Elena Casanova Rodríguez.

Dos años de prisión

En la sentencia dictada por la Audiencia Provincial se fallaba que se condenaba a la acusada como "autora de un delito continuado de estafa a la pena de dos años de prisión menor", al tiempo que se absolvía al resto de las personas al no probarse que tuvieran conocimiento ninguno sobre los hechos.

Tras la notificación de la citada sentencia se prepararon y presentaron los recursos remitiéndolos a la Sala Segunda del Tribunal Supremo para su resolución.

En uno de los apartados del texto legal del TS, en el que se revisa el recurso interpuesto por la acusada, se recoge que "se alega que no ha quedado acreditado que todas las recetas creadas con ánimo defraudatorio figurasen entre las presentadas por la recurrente en la farmacia a la que se hace referencia. En los hechos que se declararan probados se viene a decir, que era la inculpada la administradora de hecho de la empresa que tenía por actividad empresarial llevar a los domicilios de los enfermos las medicinas que precisasen y para obtener la correspondiente receta en el ambulatorio y posteriormente, adquirir los medicamentos prescritos, solicitaba una fotocopia de la cartilla de la Seguridad Social y el envase del medicamento que los enfermos necesitaban y habían agotado y para hacer publicidad de tal actividad empresarial llegó a anunciarse en la Prensa, e inscribió la empresa en el Registro Mercantil y presentó dichas recetas y muchas más, parece ser que hasta un total de 1.436, en una farmacia, donde se entregó a la acusada los medicamentos a los que las recetas se referían (cuyo importe luego se reclamó al SCS) y, obtenidos los medicamentos, no los entregó a los titulares de las cartillas que figuraban en las recetas, disponiendo para su beneficio de los mismos". Lo cierto es que a día de hoy no se sabe el paradero de los medicamentos dispensados.

Asimismo se dice que "se prescriben medicamentos que no se corresponden con las enfermedades que padecían los titulares de las cartillas quienes tampoco adquirieron los mismos".

El folio 24

Así, en el folio 24, obra un informe que resultan ilegibles algunos datos de los pacientes, en recetas de marzo a agosto de 1995.

"Igualmente se ha podido leer y escuchar, en el acto del plenario, las declaraciones de aquellas personas que aparecen como enfermos en las citadas recetas quienes manifiestan que no han contratado sistema alguno de adquisición de medicamentos que figuran en las recetas de color rojo para pensionistas - se mencionan 1.634 - supera ampliamente los 30 millones de pesetas, declaración ampliada y ratificada en el Juzgado (folio 226) del plenario. Igualmente, se ratificaron los testimonios de bastantes enfermos negando que los medicamentos fueron prescritos para ellos".

A continuación se recoge que algunos enfermos niegan que padecieran enfermedades como cáncer o herpes zóster o esquizofrenia. Otra testigo manifiesta que a veces le daba la cartilla a una señora que se anunciaba y que "no ha padecido herpes zóster, asma ni infertilidad".