Sucesos

La gran crecida del río Ebro obliga a desalojar algunas localidades de Aragón

Los problemas más graves afectan a Pradilla, que se encuentra por debajo del nivel del río, en la que durante todo el día maquinaría pesada y camiones han estado trabajando para reforzar los diques y disponer muros de contención para evitar la inundación de este pequeño núcleo.

EFE, Zaragoza
7/feb/03 10:00 AM
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La gran crecida del Ebro obligó ayer a ordenar el desalojo de las localidades zaragozanas de Pradilla y Alcalá, cuyos municipios están anegados, mientras que el Gobierno de Aragón ha decretado la máxima alerta ante una situación que se califica de excepcional.

La punta de la avenida entrará en Aragón por el municipio de Novillas en las próximas horas cuando se espera un volumen de 3.200 metros cúbicos por segundo y veinte horas después llegará una segunda con un volumen inferior.

La cresta de la crecida según se indicó en una conferencia de prensa, se dirigirá posteriormente hacia Pradilla (23:00 horas), Alcalá de Ebro (02:00 de la madrugada), y Cabañas de Ebro (03:45), para llegar a la capital aragonesa a las 15:00 de hoy, con un caudal de 3.000 metros cúbicos por segundo y una altura máxima de 5,77 metros.

Los problemas más graves afectan a Pradilla, que se encuentra por debajo del nivel del río, en la que durante todo el día maquinaría pesada y camiones han estado trabajando para reforzar los diques y disponer muros de contención para evitar la inundación de este pequeño núcleo, que está a unos 40 kilómetros de Zaragoza.

A primeras horas de la tarde, el alcalde, Luis Eduardo Moncín, ordenó mediante un bando el desalojo del pueblo de modo "inmediato", a sugerencia de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y tras una reunión mantenida por el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, con los alcaldes de las poblaciones afectadas.

Para la evacuación se han dispuesto guaguas que comenzaron a salir con algunos vecinos que no disponían de medios propios a las 15:30 horas, hacia la vecina localidad de Tauste, donde pasarán la noche en casas de familiares y amigos o en instalaciones de diversa índole, preparadas para acogerlos.

La Guardia Civil se ha hecho cargo de la seguridad de las localidades y de los bienes de los vecinos, a los que se les recomendó llevar la documentación, ropa de abrigo, su medicación, y desconectar la electricidad, el gas y el agua de sus domicilios, así como asegurar puertas y ventanas.

Algunos vecinos se resisten a abandonar el pueblo y aseguran que esperarán refugiados en sus casas hasta que entiendan que aumenta el peligro de inundación del pueblo, a pesar de las recomendaciones de las autoridades.

El Gobierno de Aragón elevó ayer a máxima la alerta por la crecida en las localidades ribereñas de la provincia de Zaragoza, mientras que el presidente Marcelino Iglesias se reunió con los alcaldes de los municipios afectados para transmitirles tranquilidad y poner a su disposición todos los medios humanos y materiales que necesiten.