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La riada llega hasta la vega baja del Ebro causando graves daños

Se confía en que los embalses de Mequinenza y Ribarroja retengan la corriente de agua, que ya ha destrozado 22.000 hectáreas de cultivo.

COLPISA, Zaragoza
10/feb/03 10:00 AM
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La cresta de la crecida del río Ebro comenzó a llegar ayer a la ribera baja de la provincia de Zaragoza. Unas 22.000 hectáreas de campos de cultivo han quedado arrasadas, así como viviendas, granjas, maquinaria y locales comerciales en las peores inundaciones desde los últimos 40 años, que han afectado a las comunidades de La Rioja, Navarra y Aragón.

La vega alta y media del Ebro a su paso por la provincia de Zaragoza continuaba ayer cubierta por las aguas. En algunos puntos la riada llegó a casi los 300 metros de ancho.

Según las primeras estimaciones, unas 22.000 hectáreas de cultivos han sido arrasadas por la crecida, daños que podrían aumentar en la vega baja del Ebro donde todavía no ha llegado el agua. La situación es de máxima alerta en localidades como Pina del Ebro, donde la rotura de un dique causó la inundación de fincas y campos de labor de la margen derecha. En este municipio también quedó cortada la carretera A - 1107 que une la N - 232 con la N - II.

Máxima vigilancia

También es máxima la vigilancia en Gelsa, Velilla del Ebro o el municipio de Sástago, en plenos meandros y cola del embalse de Mequineza, pantano que ha sido desembalsado para retener la avenida. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) espera que el embalse pueda retener la riada.

Para prevenir desbordamientos también ha sido desembalsado el pantano de Ribarroja, en Tarragona, provincia donde las aguas ya han vuelto a su cauce tras el desagüe preventivo.

La CHE indicó que las aguas ya han descendido de manera notable en La Rioja y Navarra, mientras que empieza a bajar el nivel en las localidades zaragozanas de Novillas, Pradilla o Boquiñeni, donde muchos vecinos aprovecharon la jornada para achicar el agua que todavía inundaba las plantas bajas de casas, naves y granjas.

Los vecinos no dudaron en criticar la actitud del Gobierno por la falta de ayuda para limpiar y recuperar enseres.

En la ciudad de Zaragoza, el caudal del Ebro permanecía a media tarde de ayer estabilizado en unos 2.800 metros cúbicos por segundo y sobre 5,5 metros de altura, en lo que los expertos llaman la "meseta" de la crecida.

Por su parte, el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, anunció ayer en Alfaro (La Rioja), que su departamento elabora un real decreto para realizar obras de urgencia y reparar todas al infraestructuras dañadas por la riada en la cuenca del Ebro.