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Desalojan varias casas en Arafo por una fuga de gas tóxico

Los hechos se produjeron en la tarde de ayer, al desprenderse una sustancia tóxica, posiblemente amoniaco, del interior de una bombona con más de 25 años de antigüedad, lo que provocó la alarma de los vecinos de la zona.
RUYMÁN REYES, S/C de Tfe.
1/ago/03 10:14 AM
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RUYMÁN REYES, S/C de Tfe.

Una fuga de gas tóxico, posiblemente amoniaco, tuvo lugar en la calle Segundo Ferrera Gil, en el municipio de Arafo. Al parecer, una bombona en mal estado liberó una cantidad indeterminada del gas tóxico que contenía, provocando varios heridos leves por inhalación entre los vecinos.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 17:30 horas de ayer, cuando se recibió una llamada en la sala del 112 para alertar de lo sucedido, lo que llevó a activar los servicios de urgencias.

La Policía Local de Arafo y agentes de la Guardia Civil se trasladaron al lugar cortando los accesos a la manzana afectada, desalojando las viviendas colindantes hasta la llegada de los bomberos.

La bombona, de 1,60 de altura y un diámetro de 40 centímetros, que fue encontrada por el dueño de la vivienda hace unos 25 años en el mar, había sufrido un considerable deterioro y el recipiente terminó por oxidarse, motivo por el cual dejó escapar el contenido de ésta, probablemente amoniaco.

Aunque no hubo heridos graves, al lugar se desplazaron varias ambulancias, que atendieron en el primer momento a las víctimas de las inhalaciones del producto tóxico.

Los miembros del Consorcio de Bomberos del Cabildo de Tenerife, acudieron al lugar y tuvieron que entrar en la vivienda provistos de trajes especiales contra la lucha química, localizando la bombona en el jardín posterior de la vivienda.

Los bomberos activaron el protocolo previsto en estos casos para minimizar los riesgos posibles del tratamiento con productos químicos.

Debido al avanzado estado de deterioro que presentaba la bombona, tuvieron que llevar a cabo una fuga controlada del contenido del recipiente, por lo que fue necesario montar una balsa de agua en las proximidades de la zona, para sumergir la bombona y que el gas se licuara al reaccionar con ésta. Posteriormente la cubrieron con espuma para evitar que el agua emanara vapores tóxicos.

Así permaneció a la espera de la llegada de un camión de una empresa especializada en el reciclaje de este tipo de productos químicos, que se hizo cargo del recipiente.