Sucesos

El parricida de Tíncer pensaba que su hermano quería matarlo

El homicida, que es diabético, estaba convencido de que su hermano le echaba azúcar y sal en las comidas para ""envenenarlo"". Tras una fuerte discusión, cogió un machete de cocina y lo hirió mortalmente.
R. REYES, S/C de Tenerife
8/ago/03 10:15 AM
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R. REYES, S/C de Tenerife

Anastasio Vicente D.M., que en la noche del miércoles acabó con la vida de su hermano Honorio en la casa que compartían ambos en la calle Ñandú, situada en la parte santacrucera del barrio de Tíncer, estaba convencido desde hacía tiempo de que su familiar lo quería matar agravándole la diabetes que padecía, echándole azúcar y sal en la comida.

Los hechos tuvieron lugar en la sobre las 21:30 horas, cuando se produjo una fuerte discusión entre los dos hermanos en la que tuvo que intervenir la Policía Local, alertada por los vecinos, que calmó los ánimos en un primer momento.

Lo que nadie en esos momentos pudo imaginar era la reacción que tendría Anastasio, más conocido por todos por el sobrenombre de ""Saso"". Una vez en el interior del domicilio, según fuentes cercanas al caso, se reanudó la discusión. El acusado cogió un machete de cocina y atacó a su hermano, el cual intentó huir de la agresión, cayendo por las escaleras ya malherido y quedando tendido sin vida en el rellano.

Luego, el parricida salió a la calle y, sentado en una acera cercana al domicilio, confesó lo ocurrido a su vecino, que se acercó al lugar para intentar hacer algo por salvar a la víctima.

Según declararon a este medio algunos miembros de esta familia, compuesta por 11 hermanos, ""Saso llevaba un tiempo enfermo y en estos últimos meses su carácter había cambiado mucho"". Al parecer, se trataba de una persona amable y amiga de sus amigos, a la que le gustaban los animales, pero ""se le había metido en la cabeza que lo estaban envenenando, que mi hermano le ponía azúcar y sal en la comida"". El detenido estaba enfermo de diabetes y precisaba un tratamiento específico porque la enfermedad le había provocado una ceguera parcial.

Debido al cambio de carácter, y a medida que pasaba el tiempo, se empecinaba aún más con la idea de que lo estaban envenenando. Los hermanos, en previsión de lo que pudiera pasar, entregaron a la Guardia Civil sus escopetas de caza, deporte que había practicado toda su vida.

Una de las cuestiones que había llamado más la atención a los vecinos es la integridad y la falta de arrepentimiento que mostraba Anastasio minutos después de haber cometido el crimen, que mantuvo hasta que fue llevado en un coche de la Policía.

La Policía Judicial prosigue las investigaciones.

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