Sucesos

"Si tengo que ir a la cárcel voy, pero quiero pedirle perdón a sus padres"

El acusado de la muerte de una joven de 19 años por atropello ocurrido en diciembre de 2000, en la calle Horacio Nelson, juzgado por un jurado popular, hizo estas declaraciones ayer entre lágrimas y un nerviosismo evidente tras la lectura de los informes de las partes. Hoy habrá veredicto.
EL DÍA, S/C de Tenerife
17/oct/03 10:21 AM
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EL DÍA, S/C de Tenerife

El acusado de los delitos de conducción temeraria, homicidio imprudente y omisión del deber de socorro que comparece ante un jurado popular que hoy emitirá un veredicto sobre la muerte por atropello de una joven en 2000, en la calle Horacio Nelson de la capital, manifestó tras la lectura de los informes de las partes que "si tengo que ir a la cárcel voy. No me importa, pero quiero pedirle perdón a los padres y decirles que no me di a la fuga".

Asimismo el procesado, entre lágrimas, dijo que estaba deprimido y que se encontraba en tratamiento psiquiátrico debido a lo ocurrido.

Ayer comparecieron en la Sala de lo Penal de la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife los médicos forenses que realizaron las pruebas y la autopsia al cuerpo de la joven de 19 años que falleció tras ser atropellada por el acusado la madrugada del 25 de diciembre de 2000, en la calle Horacio Nelson, concluyendo que "la víctima sufrió una muerte cerebral prácticamente desde el momento del accidente. De las pruebas realizadas a los restos de cabello encontrados en el parabrisas del vehículo del acusado se desprende que el ADN era de la víctima, así como los restos de masa muscular de una de sus piernas que quedó en el anclaje del guardalodos".

En cuanto a la discutida prueba de alcoholemia practicada al inculpado, las versiones de las acusaciones particulares, las cuales solicitan seis años de prisión en total por todos los delitos, difieren de la de la defensa, la cual se decanta por la libertad de su patrocinado al entender que no iba "muy embriagado".

Asimismo se llegó a discutir bastante sobre la velocidad y las versiones que aportaron los testigos, algunos de ellos víctimas también de lesiones a causa del atropello.

Según los forenses, "a las cuatro de la mañana, el acusado se calcula que podía tener una tasa de 0,9 miligramos de alcohol por litro de sangre que corresponde a 0,45 miligramos de alcohol por litro de aire expirado".

La defensa intentó convencer al jurado de que la versión de que su defendido no se percató del atropello quedaba probado por el hecho de que se parara en el semáforo de la citada calle. "La causa del accidente no fue el egoísmo del que habla el fiscal", dijo la defensa, aunque el acusado no paró su vehículo sino cuando llegó a La Laguna y prosiguió con los restos de la víctima en parabrisas y guardalodos a una fiesta a la que se dirigían en un principio él y otros cuatro amigos, en La Esperanza.

El abogado del acusado manifestó que "el coche no se subió en la acera porque los chicos estaban en la calzada", aunque una de las víctimas que sufrió lesiones y que se encontraba hablando con la joven antes de que fuera atropellada manifestó que ella estaba sobre la acera y él junto a ella en la calzada.

El acusado dijo que tuvo que dar un volantazo a la derecha, pero no fue por la velocidad excesiva, sino porque había unos coches en la isleta destinada a estacionar.

Hoy se entregarán las preguntas al jurado y se emitirá un veredicto.

El acusado de los delitos de conducción temeraria, homicidio imprudente y omisión del deber de socorro que comparece ante un jurado popular que hoy emitirá un veredicto sobre la muerte por atropello de una joven en 2000, en la calle Horacio Nelson de la capital, manifestó tras la lectura de los informes de las partes que "si tengo que ir a la cárcel voy. No me importa, pero quiero pedirle perdón a los padres y decirles que no me di a la fuga".

Asimismo el procesado, entre lágrimas, dijo que estaba deprimido y que se encontraba en tratamiento psiquiátrico debido a lo ocurrido.

Ayer comparecieron en la Sala de lo Penal de la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife los médicos forenses que realizaron las pruebas y la autopsia al cuerpo de la joven de 19 años que falleció tras ser atropellada por el acusado la madrugada del 25 de diciembre de 2000, en la calle Horacio Nelson, concluyendo que "la víctima sufrió una muerte cerebral prácticamente desde el momento del accidente. De las pruebas realizadas a los restos de cabello encontrados en el parabrisas del vehículo del acusado se desprende que el ADN era de la víctima, así como los restos de masa muscular de una de sus piernas que quedó en el anclaje del guardalodos".

En cuanto a la discutida prueba de alcoholemia practicada al inculpado, las versiones de las acusaciones particulares, las cuales solicitan seis años de prisión en total por todos los delitos, difieren de la de la defensa, la cual se decanta por la libertad de su patrocinado al entender que no iba "muy embriagado".

Asimismo se llegó a discutir bastante sobre la velocidad y las versiones que aportaron los testigos, algunos de ellos víctimas también de lesiones a causa del atropello.

Según los forenses, "a las cuatro de la mañana, el acusado se calcula que podía tener una tasa de 0,9 miligramos de alcohol por litro de sangre que corresponde a 0,45 miligramos de alcohol por litro de aire expirado".

La defensa intentó convencer al jurado de que la versión de que su defendido no se percató del atropello quedaba probado por el hecho de que se parara en el semáforo de la citada calle. "La causa del accidente no fue el egoísmo del que habla el fiscal", dijo la defensa, aunque el acusado no paró su vehículo sino cuando llegó a La Laguna y prosiguió con los restos de la víctima en parabrisas y guardalodos a una fiesta a la que se dirigían en un principio él y otros cuatro amigos, en La Esperanza.

El abogado del acusado manifestó que "el coche no se subió en la acera porque los chicos estaban en la calzada", aunque una de las víctimas que sufrió lesiones y que se encontraba hablando con la joven antes de que fuera atropellada manifestó que ella estaba sobre la acera y él junto a ella en la calzada.

El acusado dijo que tuvo que dar un volantazo a la derecha, pero no fue por la velocidad excesiva, sino porque había unos coches en la isleta destinada a estacionar.

Hoy se entregarán las preguntas al jurado y se emitirá un veredicto.