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ANTONIO PASTOR *

¿Quién pagará a los tour operadores?


19/feb/02 19:04 PM
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RICHARD PASCALE dijo que "no hay nada que fracase tanto como el éxito". Y no hay nada más peligroso en un negocio como el turístico, volátil y en un entorno social, como la asunción de que uno tiene la fórmula segura que le conducirá una y otra vez al éxito.

El pasado viernes quince de febrero paseaba por el aeropuerto, con el fin de conocer la realidad de una lamentable situación. Y aunque la consejera de Turismo y Paisaje, Pilar Parejo, en un esfuerzo más de conseguir el consenso, y colaborar con los organizadores en la información, orientación y el traslado de los turistas a sus destinos, y por la obligación que le ampara su responsabilidad como presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, en su intento de mediar hasta el punto de aplicar los servicios mínimos y evitar un nuevo colapso, los esfuerzos eran vanos.

¿Quién pagará la factura a los tour operadores (TT.OO.)? Porque responsables habían en la mesa de negociaciones. ¿Cuántos inversores europeos estarían dispuestos a responsabilizarse de este servicio de transporte discrecional, a fin de regularizar de una vez por todas esta situación? Quizás los actuales empresarios no se lo han planteado.

Lo cierto es que el fracaso de esta huelga no se debe a que sus propios conceptos sean defectuosos. A menudo no se han querido programas alternativas entre las partes, pues tiempo han tenido, o han sido mal planteadas por los propios empresarios y llevadas a la práctica de forma ineficaz, pensando en a ver si escapamos o a ver si cuela, o el pueblo se les echará encima. Se olvidaron de que quienes pagan los platos rotos no son otros que los ciudadanos de nuestra propia tierra, Tenerife.

Quienes han permitido la huelga del transporte discrecional olvidan que el mundo empresarial de hoy es muy diferente de cómo lo era hace sólo unos pocos años. Los valores y beneficios de las acciones se encuentran a una altura récord y, sin embargo, practicar el "downsizing" (o reducción del tamaño de plantilla de personal) sigue siendo el santo grial de muchas empresas, sin importarles la satisfacción del cliente.

Los que conocemos el sector servicios después de investigar un número indeterminado de quejas de los clientes nos demuestra que el "downsizing" aplicado con demasiada frecuencia nos aboca al desastre empresarial y aún así se sigue practicando. El tiempo refleja que quienes lo defendieron en su día a ultranza hablan ahora de compañías vacías desprovistas de la capacidad o posibilidad de crecimiento. Y este es vuestro resultado.

El síndrome de la cola del autobús, al dejar pasar la oportunidad por conseguir un acuerdo a esta deplorable situación, forma parte cada vez más del cansancio creciente producido por el intento de hacer más con menos recursos y en menos tiempo y, a menudo, con menor salario. La solución de esta huelga me recuerda la frase de Churchill: "Es como un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma".

* Secretario C.I.T.-Sur

ANTONIO PASTOR *