Tenerife Sur
DOMINGO CHICO

Bodas de plata y de oro en la parroquia de Arafo


27/feb/03 19:30 PM
Edición impresa

COMO YA va siendo inveterada costumbre en la Villa arafera, sobre todo desde que la sirve el párroco don Vicente Jorge Dorta, se han vuelto a celebrar con un gran sentimiento de religiosidad las bodas de plata y de oro, lo que para todo el vecindario ha constituido un verdadero acontecimiento, ya que en esta comunidad lo religioso y todo lo que con esta circunstancia se relaciona sigue teniendo, a Dios gracias, un muy marcado interés en los muchos años en que don Vicente es párroco del sureño y y bonito pueblo por el que sus vecinos de muchas y determinadas maneras trabajan y se desvelan.

Esta vez presidió el acto el muy ilustre señor penitenciario de la Santa Iglesia Catedral, don Vicente Cruz Gil, acompañado por el reverendo don Antonio Pérez García, resultando el acontecimiento lucido en extremo, como es costumbre en semejantes casos, si bien en esta ocasión un tanto ensombrecido por la inmensa pena de que, refiriéndonos a las bodas de plata y por un prematuro fallecimiento, diez matrimonios no pudieron revalidar su unión, lo que marcadamente se sintió en el grupo. Igual que por idéntica circunstancia se produjeran asimismo otras dieciséis bajas en las ya mencionadas bodas de oro que conjuntamente se celebraron.

Este sacramento merece una celebración especial, y Arafo responde a ella como la Iglesia manda y se constata en las palabras del santo padre Juan Pablo II, recientemente en Manila, cuando decía: "Esposos cristianos, sed buena noticia para el tercer milenio, testimoniando con convicción y coherencia la verdad de la familia. La familia fundada en el matrimonio es patrimonio de la Humanidad, es un bien grande y sumamente apreciable, necesario para la vida, el desarrollo y el futuro de los pueblos. Según el plan de la creación establecido desde el principio, es el ámbito en el que la persona humana hecha a imagen y semejanza de Dios es concebida, nace, crece y se desarrolla. La familia, como educadora por excelencia de personas, es indispensable para una verdadera ecología humana".

Don Vicente Jorge Dorta, al tanto de estas sublimes recomendaciones, se da a ellas en acción continuada, lo que Arafo por su parte entiende, comportando sobre ese feliz cuadro cada año, cuando su párroco en convocatoria los llama, lo que en parte al menos hace que la sureña Villa se complazca con pleno convencimiento de esta gran verdad religiosa que los distingue como cristianos, y en lo social los eleva.

Arafo, por muchas causas admirado, tiene en su gente una gran riqueza, razón por la cual su párroco se siente estimulado, aprovechando para servir al pueblo en lo que es de su justa competencia: hacerlos más cumplidores si cabe.

Una de las conferencias fue dada por D. José Luis Mederos y señora, delegados de las Familias Cristianas de la Diócesis.

Por este venerable cura párroco, y también por sus fieles feligreses, mi más entusiasta enhorabuena.

DOMINGO CHICO