Tenerife Sur

El libro de deberes

El Ayuntamiento de Adeje ha editado "El Directorio de la Casa Fuerte", que recoge aquellos trabajos que debían realizar los esclavos y otros trabajadores del Señorío Jurisdiccional. No obstante, la obra también sirve para conocer, un poco más, la organización socioeconómica de la villa en el siglo XVII.
EL DÍA, Adeje
1/jun/03 19:36 PM
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Desde hace algunos años, el Ayuntamiento de Adeje ha intensificado su labor para recuperar la historia y las costumbres del municipio. Recientemente ha dado un nuevo paso en ese camino con la publicación del "Directorio de la Casa Fuerte de Adeje por los años 1654-1656". En realidad, se trata de un texto copiado del original en 1892 por Marcial M. Velázquez, teniente del ejército en estas Islas, que lo cedió al historiador Agustín Millares.

El "Directorio" supone un documento muy interesante, en la medida que sirve para conocer no sólo cómo tenían que cumplir con sus deberes los esclavos y trabajadores del Señorío, sino también para hacernos una idea de cómo pensaban los máximos responsables de dicha institución.

Y una de las conclusiones que puede extraerse de su lectura es que los señores no toleraban en aquella época el despilfarro; más bien conservaban el espíritu ambicioso que les hizo ser una de las familias más poderosas e influyentes del Archipiélago.

La encargada de coordinar la nueva edición es Gloria Fumero Álvarez, licenciada en Historia e integrante del equipo del Archivo Histórico Municipal. Como apunta en la introducción, "en el año 1999, cuando se realizaban las tareas de clasificación y digitalización del Fondo de la Casa Fuerte, se tuvo conocimiento de este manuscrito, que, no obstante, ya había sido utilizado en algunas publicaciones".

Las mencionadas normas fueron escritas en 1654 por Juan Bautista de Ponte, que un año más tarde sería señor jurisdiccional y, en 1666, I marqués de Adeje.

Entre otras cosas, también podemos apreciar curiosos aspectos de la organización socioeconómica de la villa en el siglo XVII, como el sistema de arrendamientos de tierras y el reparto del ganado, el monopolio sobre los molinos y la venta de granos, así como las relaciones con los vecinos, entre las que se incluyen el pago de rentas por la ocupación de casas y las prestaciones personales en tiempos de molienda.