Tenerife
EL VARISCAZO MONTY

El imprescindible relevo generacional


4/oct/02 12:08 PM
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DEL ALUVIÓN SEMANAL de noticias, materia prima para ciento y un comentarios, he preferido quedarme con la que se refiere a la celebración del Día Internacional de las Personas Mayores, ocurrida el martes pasado, y un chiste de Idígoras y Pachi alusivo al cambio de ideas del presidente Aznar, cuando declina ver la película premiada en el Festival de San Sebastián porque la temática trata de la historia de dos parados españoles. En su lugar, opta por comprar la entrada para ver la película de "Operación Triunfo". Donde, al parecer, basta con acudir a un "casting" para solucionar los problemas económicos de por vida. Eso sí, además de voz, se tiene un cerebro capaz de diferenciar el triunfo de la permanencia. Y mucho me temo que lo último se le va a poner muy difícil a la simple "Rosa de España", con la voz quemada materialmente por la ambiciosa explotación vocal a que ha sido sometida por su discográfica y la propia empresa Gestmusic-Endemol. Ahora propiedad mayoritaria de Telefónica, después de que los antiguos componentes de "La Trinca" hayan vendido su participación en 100 millones de euros (1.660 de nuestra vieja y añorada peseta, carente de redondeos al alza).

El chiste al que aludo contempla la moraleja de la ejemplificación que pretende inducir a la juventud lo simple que resulta triunfar con cuatro meses de clases de canto y baile. Sin detenerse, claro está, ante el dilema de miles de jóvenes que después de haberse pasado un tercio de su vida estudiando se encuentran con el típico contrato-basura de turno. Donde una leyes pensadas sólo para favorecer a los más ricos coartan la lógica independencia económica familiar, el futuro laboral y la, más preocupante aún, previsible descendencia de la tasa de natalidad.

No nos puede extrañar, por tanto, que con esta cadena de transmisión casi cercenada estemos a un paso de obtener el complicado título del país más anciano de Europa. Algo predecible desde que, allá por mediados de los ochenta, con los socialistas primero y los populares después, se fueran restando los derechos a los trabajadores con la bendición efectiva de la clase empresarial y la excusa de una unificación laboral con los vecinos de la Unión Europea. Todo menos los sueldos, claro.

Pero, para ser justos, hay que añadir la permisividad de los sindicatos de clase, que se vieron de la noche a la mañana convertidos en empresas con personal a sueldo o liberados de sus jornadas de trabajo. Después, vino la quiebra de aquella promotora de viviendas de UGT y la caída de Nicolás Redondo; que inició su divorcio del PSOE diciéndole al titular de Hacienda, Solchaga, y ante un risueño José María Cuevas , presidente vitalicio de la Patronal: "Carlos, te has cambiado de trinchera"... Lo posterior no vale la pena recordarlo, aunque no hay que olvidarlo para que no se repita en el ascendente "zapaterismo" moderado (los colmillos los enseñan siempre después de ganar, como el caso de Aznar, ahora con su prepotente mayoría absoluta). Con todos estos ingredientes hemos confluido en la realidad actual, mucho más acusada en Canarias por la lejanía, inmigración, delincuencia, paro, insuficiente formación profesional y escasez de ofertas. Y si esto fuera poco, estamos inclinados, los que lleguemos a cumplir la media vital establecida, a ser unos solitarios ancianos carentes de relaciones afectivas y, los más, sin suficientes atenciones sociales capaces de una vejez digna. Por mucho que nos cueste asimilarlo la familia, tal como nos la inculcaron, está dejando de serlo. La escasa posibilidad de independencia económica, como dije, será causa más que suficiente para que la palabra "abuelo" se convierta en condición familiar inalcanzable.

Sigamos, pues, abogando para conseguir al menos que nuestros hijos logren recuperar, aunque sea en parte, los derechos del Estatuto de los Trabajadores que sus padres no supieron defender o malvender por treinta monedas de plata. No creo que la efeméride del "Día de los Mayores" sea tan loable como para que olvidemos el problema asociado del imprescindible relevo generacional.

EL VARISCAZO MONTY