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La cara menos conocida del padre Teide

13/abr/08 20:11 PM
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La primavera permite apreciar una imagen distinta del Teide, símbolo y orgullo de Tenerife y Canarias, además de Patrimonio de la Humanidad. Si bien en los catálogos de fotografías destinados al "consumo interno", o sea al turismo nacional, suele aparecer cubierto de la clásica capa de nieve del invierno, a nivel exterior la fama de Canarias de poseer un clima templado y uniforme durante todo el año lleva a apreciar este tipo de estampas de una montaña tan imponente como siempre, pero en este caso seca. Tal vez este tipo de paisaje desmienta el dicho que defiende que las mejores vistas del Teide y su entorno se toman desde otras islas. Sin mar de nubes ni la típica nieve, el pico más alto de España también llama la atención y despierta los sentidos de los que tienen la suerte de transitar por parajes naturales considerados entre los de mayor belleza a nivel planetario. La imagen de arriba muestra la cara del Teide con una luna llena incipiente, ya cuando la luz natural se va apagando y da paso al ocaso. A la derecha, la corona forestal en primer plano deja para el fondo la línea del coloso. Por último, abajo es posible apreciar uno de los muchos tipos de estructura geológica que aparecen en los alrededores del Teide como una auténtica enciclopedia para los amantes del estudio de las formas y la composición de las rocas. Otra de las cualidades de un parque nacional que ya es Patrimonio mundial.