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A BABOR FRANCISCO POMARES

Icod: ¿Granadilla bis?

7/ago/17 6:18 AM
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Hace algo más de un año, y en esta misma tira, escribí que lo de Granadilla -la moción de censura contra los socialistas- era un disparate que acabaría por provocar más tarde o más temprano la ruptura del Gobierno de Canarias. Y al final, ocurrió. La censura fue una maniobra estúpida y realizada a destiempo por los coalicioneros, que supuso el inicio de una desconfianza entre el PSOE y Coalición que condujo a nuevos pulsos, trasladados ya al interior del Gobierno. Seis meses después de la censura, el pacto de gobierno se había ido al garete. Bien es cierto que la responsable de lo ocurrido -Coalición- fue quien logró salvar los restos y mantenerse en el Gobierno, sobre todo por la inexperiencia de Patricia Hernández, que acabó por creerse la milonga de que el PP apoyaría la moción de censura contra Clavijo. Probablemente tuvo asesores interesados en que así ocurriera.

Ahora, unos días después de la ruptura de las negociaciones del PP con Coalición para incorporarse al Gobierno, se amontonan las señales de que el PP canario quiere (y puede) actuar autónomamente en las islas. Primero, sumándose a la operación contra Santiago Negrín en el Consejo de la Tele, diseñada por Nueva Canarias desde la comisión parlamentaria de Control del ente. Y ahora, sumándose a la censura contra el alcalde nacionalista de Icod, Francis González, apoyando a Moncho León, candidato de Somos Icodenses, un partido local vinculado a Nueva Canarias, que es el cuarto partido en número de votos y el cuarto en número de concejales (cuatro), empatado con el mismo PP. La decisión del PP de apoyar a un candidato que cuenta con menos votos responde al deseo de enviar una nueva señal a Coalición. La última, según María Australia Navarro, que ha dicho que no volverán a producirse otras censuras.

Coalición ha respondido recordando en Génova la importancia del voto de Oramas, algo que los conservadores consideran desproporcionado. Yo también: no creo que Coalición esté dispuesta a iniciar una guerra abierta contra el Gobierno de Rajoy, porque en esa guerra acabaría por caer también el Gobierno de Canarias. Pero sin duda la moción de censura -como ocurrió con Granadilla- deja las puertas abiertas a la desconfianza. Y es en esa clave en la que se interpreta el extraordinario interés de Nueva Canaria por Icod. Porque un desentendimiento de Coalición y el PP a nivel nacional -si llega a materializarse- abre la posibilidad de hacer saltar el Gobierno de Canarias. Para Nueva Canarias lo de Icod es el primer peldaño de una operación de largo recorrido, lo sorprendente es que el PP canario no lo perciba, a pesar del interés demostrado por Román Rodríguez, que -tras considerar un chantaje que Coalición presione a Rajoy por lo de Icod-, le presiona él mismo, advirtiendo ayer al PP de que habrá "inevitables consecuencias en las relaciones futuras" si aceptan "el chantaje" de los nacionalistas. O sea, que es chantaje si lo hace Coalición, pero si lo hace él no lo es... la política permite este tipo de perversiones.

Quien lo tiene más claro es Paulino Rivero, que ayer se dejó descolgar en la encíclica dominical que le escribe su negro de oficio, recordando que lo que se da en Icod es un enfrentamiento entre Coalición y Nueva Canarias por el espacio político nacionalista, y que la posición que adopte Mariano Rajoy -abortando la moción de censura de Icod o favoreciéndola- será la que defina quién se quede con el espacio nacionalista en las islas. No es del todo cierto, pero lo que sí es verdad es que el PP canario se ha metido en un lío que ni le iba ni le venía demasiado.