Santa Cruz de Tenerife
A BABOR FRANCISCO POMARES

Financiación

10/ago/17 6:34 AM
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Obsesionados como andamos con las cifras y los titulares, tendemos a hacer lecturas simples de cuestiones complejas. Por ejemplo, leemos en los medios que Canarias cuenta ya con una financiación por habitante por encima de la media nacional. Y es cierto, y es una buena noticia. Pero conviene contextualizarla: en realidad, la financiación regionalizada a Canarias no ha experimentado un extraordinario crecimiento en relación con lo que se recibía en años anteriores: ha mejorado en algo más de cien millones de euros, mientras las cantidades destinadas por el Estado al resto de las regiones (con alguna excepción como la del País Vasco) han caído de forma estrepitosa. Eso es lo que ha permitido que por primera vez en la historia se cumpla el mandato de la ley de REF, que establece que la financiación del Archipiélago debe estar -al menos- en la media nacional. Esa sencilla instrucción se la han pasado por el arco de triunfo todos los Gobiernos que en España han sido, hasta estos últimos Presupuestos Generales de Estado. Pero no ha sido el aumento de esos poco más de cien millones en inversiones directas del Estado lo que ha provocado que nos coloquemos casi tres puntos por encima de la media nacional, sino la disminución de las inversiones del Estado en el conjunto de las regiones.

El verdadero éxito en las negociaciones sobre financiación, más allá de la festiva propaganda de estos últimos días, y de los fuegos de artificio a los que tan dada es la consejera de Hacienda, resulta ser fruto de un acuerdo político de extraordinaria importancia entre Coalición Canaria y el PP -se sumó después Nueva Canarias- para que los recursos del REF no computen restando dineros del Fondo de Competitividad. Se trata de una cuestión que el Ministerio de Hacienda consideró siempre técnica, pero es de verdadero calado político: desde hace ya algunos años, Hacienda descontaba del dinero que tenía que transferir a Canarias parte de los recursos que ya venían por el REF. Puede parecer razonable, y así lo defendió el Gobierno de la nación, pero no lo es. El REF no es uno de los mecanismos de financiación del Estado a las regiones. Es un sistema especial y singular -inventado en 1972- para compensar las desigualdades que suponen para los ciudadanos y las empresas de Canarias la lejanía, la insularidad y el atraso histórico de las Islas. El REF no es una bolsa más de dinero que pueda contarse conjuntamente con el resto. Es la bolsa que el Estado cede específicamente a Canarias para atender problemas específicos de Canarias, como los relativos al abastecimiento, el transporte de personas y mercancías, el coste extraordinario de sostener distintos sistemas de producción eléctrica o la desalación del agua para consumo, entre otros. Si los dineros del REF se computan como dineros de la financiación general -que es lo que venía ocurriendo desde hace años-, no cumplen entonces la función de reducir diferencias para la que fue creado el REF.

El éxito del Gobierno de Canarias y los partidos nacionalistas no ha sido conseguir que este año superemos la media de inversión nacional. Por desgracia eso es algo absolutamente coyuntural que depende sobre todo del dinero que se destine a gasto regionalizado. El mayor logro de estos dos años de negociaciones previas a la del sistema de financiación ha sido dejar la financiación que llega vía REF fuera del cómputo general. Y que Madrid haya aceptado que sea así para siempre.