Santa Cruz de Tenerife
A BABOR FRANCISCO POMARES

El turno de Concepción

30/nov/17 6:08 AM
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La Fiscalía de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha solicitado cuatro años de prisión para Miguel Concepción, presidente del Tenerife y antiguo mandamás de la desaparecida Islas Airways, por un delito continuado de estafa agravada y de fraude en la percepción de subvenciones. Se trata del asunto denunciado en 2012 por el Ministerio de Fomento, cuando se detectó que algunas compañías aéreas -entre ellas la compañía Islas, de la que Concepción era presidente y principal propietario, a través de sus empresas- habían cobrado de forma fraudulenta subvenciones a la residencia. Concepción, como suele, no ha asumido responsabilidad alguna por lo ocurrido, ha explicado que el mundo conspira contra él y que lo que él pretendía era rebajarles los billetes a los canarios.

No es cierto: en el escrito de la fiscal, Jezabel Criado, se acusa a los miembros del consejo de administración de Islas, Miguel Concepción y sus hijas Eloísa y Verónica, de haber remitido de forma intencionada a la Dirección General de Aviación Civil, responsable del control y liquidación de la bonificación, "datos que no se ajustaban a la realidad", y que, según asegura la fiscal en su acusación, permitieron que la compañía se beneficiara de subvenciones ilícitas por valor de 3,4 millones de euros, a lo largo de los cuatro años en los que facturaron por encima de lo que les correspondía. La Fiscalía solicita que se imponga a los tres acusados -además de los siete años de cárcel- multa por un total de 16 millones de euros, de los que 2,8 millones lo serían en concepto de indemnización al Ministerio de Fomento. En la formulación de la acusación fiscal se detalla pormenorizadamente el sistema utilizado por la compañía aérea de Concepción para facturar por encima de lo debido, liquidando incluso billetes que no habían sido pagados por los pasajeros, por tratarse de comisiones de servicio de trabajadores de Islas, billetes de cortesía o billetes para empleados y sus familiares.

Concepción, propietario de la empresa Traysesa, vinculada desde sus orígenes a la obra pública, especialmente en carreteras, ha sido considerado durante años el empresario de cámara del "paulinato", un hombre muy próximo al anterior presidente del Gobierno de Canarias, desde la época en la que Paulino Rivero fue consejero de Obras Públicas del Cabildo de Tenerife. De origen palmero, Concepción siempre estuvo enfrentado a otro de los constructores más próximos al poder político en Tenerife, el gomero Antonio Plasencia, con quien compitió -no sólo en el mundo de las compañías aéreas- para ocupar su lugar como empresario mimado por las administraciones de las Islas. Sin embargo, su recorrido fue bastante más corto que el de Plasencia. La llegada de su mentor Rivero al Gobierno coincidió con el inicio de la crisis económica, y las cosas empezaron a irle cada vez peor. La empresa cabecera de su "holding" -Traysesa- se declaró en suspensión de pagos, y tuvo que cerrar la compañía Islas coincidiendo con la denuncia por Fomento de sus manejos con las subvenciones por la residencia. Se centró entonces en la dirección del Club Deportivo Tenerife, al que se incorporó por indicación de Rivero, y para cuya presidencia tuvo que ser reelegido en julio del año pasado, tras detectarse que su candidato a ocuparla -el propio Rivero- había participado en la decisión de subvencionar al club con recursos públicos.