Vivir
DR. FERNANDO DE LA TORRE MORÍN *

Asma y alergia en ancianos


23/nov/02 20:08 PM
Edición impresa

CONTRARIO A LA CREENCIA popular, los síntomas de enfermedades alérgica, incluyendo asma, pueden aparecer por primera vez cuando las personas alcanzan la edad para jubilarse.

Un paciente que desarrolla síntomas de tórax tardíamente en la vida, no necesariamente padece bronquitis crónica o efisema, pero puede haber desarrollado una enfermedad obstructiva reversible de las vías respiratorias, por ejemplo: asma. La alergia en ancianos es similar a la alergia en adultos jóvenes. Aunque la aparición de alergia es menos frecuente en personas mayores de 60 años, el asma se puede desarrollar en cualquier momento. El asma que se inicia en la vida adulta puede ser más persistente y resistente a los medicamentos comunes. Los cambios requieren ajustes en ancianos, los problemas pueden estar compuestos con otros cambios que requieren nuevos ajustes, tales como jubilación, cambio de residencia y recursos limitados. Se debe considerar el impacto económico y emocional del asma. Si una persona se jubila y cambia a un sitio nuevo, con clima y plantas diferentes, es probable que en 1 ó 2 años el cuerpo de la persona responda a estos alérgenos nuevos con los típicos síntomas de alergia, tales como estornudos, comezón de ojos y fluido de la nariz.

La alergia a alimentos no son muy comunes en ancianos, y no se le debe culpar de síntomas tales como molestias estomacales o cambios en los hábitos intestinales. La alergia a picaduras de insectos representa un peligro importante para los ancianos. La tensión adicional del corazón y sistema cardiovascular que ocurre con la edad puede hacer que las reacciones de la picadura de insectos sean más peligrosas.

El manejo de las alergias y asma en el paciente anciano requiere el entendimiento y trabajo del equipo de alergólogos y el médico de cabecera. Se le aconseja al paciente hacer una lista de todos los medicamentos que se le envíen, y que lo muestre a todos los médicos que ellos visiten. Algunos medicamentos, tal como los beta-bloqueadores, que se usan para la hipertensión arterial y alteraciones cardíacas leves, pueden tener un efecto importante en el paciente con asma. Estos medicamentos pueden hacer más difícil el tratamiento de una reacción alérgica grave. La artritis coexistente en un anciano, por ejemplo, puede ser difícil en un paciente asmático el uso de un inhalador de dosis activado manualmente. Para usarlo se necesitará un adaptador. Un nebulizador, el cual es empleado para administrar medicamentos en aerosol, puede ser menos rígido para el anciano asmático y permitir que llegue más medicamento a las vías respiratorias. En otros casos, puede ser más fácil tragar una medicina líquida que una píldora, si las dos son igualmente efectivas. Las dosis de medicamentos deben ser ajustadas debido a las diferencias en el metabolismo de los medicamentos en los ancianos. Además, la cantidad de sueño que una persona tiene puede influir en la efectividad de los medicamentos. El tomar muy poco o mucho de un medicamento prescrito puede empeorar el asma. Otros aspectos no médicos de tratamiento pueden ayudar y deben ser explorados con la guía y conciencia del médico. Los fisioterapeutas, entre otros, pueden ayudar a los ancianos a mejorar, en general, los reflejos corporales y se puede crear un programa de ejercicios seguros, tomando en cuenta problemas coexistentes como artritis, presión arterial alta, enfermedad del corazón y alergia.

Estableciendo metas terapéuticas razonables, se puede ayudar al paciente anciano con alergia y asma a alcanzar el máximo beneficio del tratamiento con mínimos efectos colaterales negativos. Un especialista en alergias calificado y el médico de cabecera trabajando en conjunto pueden administrar un cuidado médico óptimo al paciente anciano.

* Jefe del Servicio de Alergia del Hospital Universitario de la Candelaria

DR. FERNANDO DE LA TORRE MORÍN *