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Medio Ambiente recogió el pasado año cerca de 39.000 kilos de pilas

Las islas orientales fueron las que más aportaron este tipo de residuos, depositados, por orden, en los comercios y bazares, seguidos de los supermercados, puntos limpios, empresas fotográficas y ferreterías.

EL DÍA, S/C de Tenerife
16/mar/03 1:31 AM
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EL DÍA, S/C de Tenerife

La red pública de la Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno autónomo, que dirige Fernando González, recogió el pasado año 38.835 kilos de pilas en los 87 municipios canarios.

Del total acumulado, 38.379 kilos corresponden a pilas convencionales, mientras que los restantes 455 kilos pertenecen a la pilas conocidas como de botón. Un total de 19.802 kilos de pilas se recogieron en las islas orientales y 19.032 en las occidentales, sobresaliendo Tenerife.

Las pilas se pueden depositar en la red pública de recogida de pilas de la Comunidad Autónoma, que abarca más de tres mil establecimientos y comercios situados en todos los municipios canarios. Estas pilas se recogen posteriormente por un gestor autorizado de residuos peligrosos.

En Canarias, las cifras más importantes de kilos de pilas y acumuladores depositados por actividad en el 2002, se contemplaron en los comercios y bazares que, con 10.120 kilos, acaparó el 26 por ciento del total recogido. En los supermercados, alcanzaron la entrada de 8.840 kilos, lo que equivale al 22,76 por ciento, y en los puntos limpios se almacenaron 5.404 kilos de pilas, que supone el 13,92 por ciento. A estos sectores les siguió los relacionados con actividades fotográficas, las ferreterías y las actividades electrónicas.

En menor medida se situaron las joyerías y relojerías, que, con 1.452 kilos, obtuvieron el 3,7 por ciento del global. Le siguió el sector de la enseñanza con 1.297 kilos, la administración con 1.191 kilos y las ópticas con 373 kilos.

Residuos peligrosos

Las pilas y los acumuladores usados, que se llaman comúnmente pilas usadas, están catalogados como residuos peligrosos según la legislación vigente. Algunos de los componentes de las pilas no sólo son contaminantes para el medio ambiente, sino que son nocivos para el ser humano. Así, la pérdida del electrolito de pilas y acumuladores fuera de uso puede provocar quemaduras en la piel e irritación de las mucosas y la ingestión accidental de una pila botón puede producir la perforación química de las vías digestivas o bloqueo de la glotis o del esófago. Por todo ello, cada vez son más restrictivas las normas que regulan la fabricación, manejo y eliminación.

La viceconsejera de Medio Ambiente, Milagros Luis Brito, anima a depositar las pilas en contenedores especiales.