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Navidades laicas

La creciente incorporación de alumnos de otros países, religiones y culturas a los centros educativos de Canarias, principalmente en los de las zonas turísticas, está generando un fenómeno de intercambio de tradiciones, que lejos de imponer criterios generales busca el acomodo ante una nueva realidad.
TACHI IZQUIERDO, Tenerife
7/dic/06 18:26 PM
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Ahora que se acerca una fecha importante en el calendario occidental, como son las Navidades, parece que en el Archipiélago no se generan discrepancias como ocurrió hace una semana en un centro de Zaragoza, donde se llegó a plantear la suspensión de las actividades propias de estas fechas, dada la diversidad de su alumnado. En buena parte de los centros educativos repartidos por el Sur de Tenerife la intención es aunar realidades y tradiciones, y por ello se acomodan las actividades para que se genere un verdadero intercambio que garantice un enriquecimiento mutuo, independientemente de la procedencia del alumnado.

Los Cristianos.- Para la directora del Centro de Infantil y Primaria de Los Cristianos las diferencias entre religiones y costumbres de los alumnos no representa un inconveniente a la hora de celebrar la Navidad o cualquier otra actividad, pues explica que a través del proyecto de multiculturalidad "todos participan en estas fechas, tanto en la interpretación de villancicos como en la elaboración de las tarjetas, a las que le incorporan otras razas y perspectivas".

La responsable del centro, que alberga en la actualidad a más de cien niños extranjeros, asegura que a pesar de compartir y mostrar interés por otras realidades, "tampoco queremos perder nuestra tradiciones", pues explicó que se trata de "convivir y no de imponer las unas a las otras". En este sentido, destacó que la convivencia entre los alumnos extranjeros y los canarios "es bastante buena", pues precisó que "son niños, y aunque sean de distintos países, la Navidad les encanta". "No es una clase de religión, sino una celebración que está en el ambiente y los chicos la viven", puntualizó.

El alumnado de otras religiones tampoco presenta inconvenientes a la hora de participar en el calendario de actividades, "y eso que en este centro están presentes treinta nacionalidades, donde predominan los europeos y los sudamericanos, aunque también hay bastantes estudiantes de países africanos, donde la presencia de musulmanes no es muy notable, que provienen, principalmente, de Ceuta, Melilla o Senegal".

El Fraile.- Otra lectura interesante del fenómeno de la multiculturalidad en nuestro territorio la vive a diario el padre Juan Carlos, párroco de la localidad de El Fraile, población que ha experimentado en los últimos años un considerable crecimiento, protagonizado principalmente por personas de otros países y religiones.

El padre Juan Carlos consideró que ante fenómenos como la multiculturalidad, que traen aparejados el acercamiento a otras culturas y convicciones religiosas, "es lógico que cada uno celebre lo que en su vida haya descubierto como un valor. El que no haya descubierto el sentido de la Navidad, también es lógico que no la celebre", precisó. Sin embargo, señaló que el problema es que, "aquí, esta tradición se está viviendo de otra manera, pues no se hace con un sentido cristiano, sino más bien comercial".

El religioso advirtió de que hay un aspecto preocupante, porque se pierde el sentido de muchas cosas que afectan a las tradiciones religiosas y culturales, "lo que es inquietante, porque la gente no sabe por qué hace las cosas y todo se resume en puro consumismo".

Convivencia.- Con relación a la convivencia con alumnos de diferentes convicciones religiosas y culturales en las aulas de los centros canarios, el padre Juan Carlos señaló que es una nueva coyuntura en la que hay que situarse desde una perspectiva en la que hay que analizar qué nos pueden aportar estas personas y, en ese sentido, explicó que "los colegios son un referente como espacios donde confluyen muchas personas".

Falta de valores.- El párroco también puso de manifiesto "el déficit considerable que se produce en la falta de participación de las personas en las actividades que se plantean, y a cambio se muestra una pasividad impresionante". Esta actitud, según el padre Juan Carlos, "se debe al individualismo, y esto se nota muchísimo, a pesar de que cada vez las ofertas son mayores, pero estamos adormecidos y crece el individualismo".

La celebración de la Navidad en los centros depende "de cómo se enfoque", -indicó-, "pues si lo hacemos desde el sentido en que todo lo que suene a Cristiano se arrincona, difícilmente puede ser así". Para el padre Juan Carlos es muy difícil concretar cómo celebrar la Navidad, "porque a día de hoy lo hacemos como unas fechas donde resaltamos algunos valores, pero luego está para los creyentes, a quienes se nos invita a vivirlas pensando en torno a la figura de Jesucristo, pero para el que no tiene estos referentes, es bastante complicado entender su sentido".

Claves.- El padre recalcó que en torno a la Navidad "se va introduciendo una secularización tremenda", y que por ello, en los centros, cuando se va a celebrar esta festividad, "hay muchas claves y, en el fondo, se va perdiendo el sentido y se va implantando desde hace tiempo una celebración laica". El párroco de El Fraile señaló que "en el fondo se pierde el sentido cristiano, que era como lo celebrábamos".

"Hay muchas claves a la hora de celebrar la Navidad y cada centro lo hará en función de su sensibilidad", pues añadió que "en este momento quién se atreve como está la cosa de compleja...".

Pese a todo, el párroco de El Fraile, en el Sur de Tenerife, prefiere valorar la parte positiva de las fiestas navideñas, en el sentido de compartir o felicitar a la gente, pues comentó que "ahora tenemos que valorar la motivación de fondo que nos lleva a hacer eso, pues un cristiano lo vive de otra forma".