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El alumnado de los Ecocomedores se multiplica por 10 en 5 años

El programa impulsado por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria pasa de un millar de alumnos a más de 10.000 El proyecto genera interés fuera de las Islas.
El Día, S/C de Tenerife
8/jul/18 6:49 AM
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El alumnado de los Ecocomedores se multiplica por 10 en 5 años

A comer mejor también se aprende, y más y mejor si ese aprendizaje empieza pronto. El programa de Ecocomedores de Canarias nació hace cinco años con un doble objetivo: concienciar sobre la salud, pero, también, sobre la economía local, porque lo que comemos tiene efecto en nuestro cuerpo, pero también en el entorno en el que vivimos. Empezó en el curso 2013-14 con apenas un millar de alumnos y se ha multiplicado por diez: hoy son más de 10.000 los chicos que se alimentan en centros adscritos a esta red. El proyecto, además, no solo sale de los centros -los hijos sensibilizan a los padres-, también de las Islas: se ha presentado en otras comunidades autónomas y ha generado el interés de países vecinos, como Cabo Verde.

La evolución de los centros educativos públicos adscritos al programa ha sido progresiva: de los siete centros elegidos para desarrollar la experiencia piloto en el curso escolar 2013-2014 se ha pasado a 44 centros públicos con comedores de gestión directa en el Archipiélago, una cifra que representa el 30% del total de los que no tienen externalizado el servicio de comidas.

Además, se han incorporado tres centros de enseñanza privada, dos escuelas infantiles y las tres escuelas de capacitación agraria, lo que ha permitido que la red cuente hoy con 51 ecocomedores y más de 10.762 comensales.

En la actualidad, participan en el programa 101 productores reunidos en 11 "grupos de interés común (GIC)", entre los que hay dos cooperativas, una sociedad agraria de transformación (SAT) constituida y otra en proceso de constitución y dos asociaciones.

Pero el crecimiento de este programa no ha sido solo en número de beneficiarios. Los promotores han ido implementando nuevas estrategias y herramientas, además de buscando nuevos socios. Una de las novedades incorporadas el año pasado fue la creación de una aplicación -app- para facilitar la gestión de los pedidos entre ecoproductores y ecocomedores, que actualmente está en proceso de pilotaje. Otra, que además de contar con un equipo técnico especializado para el desarrollo del trabajo y asesoramiento a los distintos colectivos, Ecocomedores ha establecido líneas de colaboración con varios departamentos de investigadores y profesores de la Universidad de La Laguna (ULL).

Una de las líneas de trabajo que se están impulsando con la Universidad consiste en la tutela de alumnos de Agrónomos en prácticas o la coordinación de trabajos de estudiantes relacionados con los costes de la producción y la logística de este modelo.

El programa está impulsado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas a través del el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), en colaboración con la Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa y la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa del Gobierno de Canarias.

El ICCA explica que la filosofía del programa es situar el alimento producido por los agricultores y agricultoras ecológicos de las Islas como motor de transformación de los hábitos de producción, de distribución y de consumo en Canarias, y propiciar una reflexión sobre la historia que hay detrás de cada alimento y de sus implicaciones en el medio ambiente, en la salud de los agricultores, de quienes manipulan y transforman los alimentos y de los consumidores, en la educación responsable y en el desarrollo local.

La oportunidad de apostar por la producción local también es una cuestión geoestratégica. Canarias es una región ultraperiférica con un territorio fragmentado y con una dependencia exterior en alimentos de consumo básico que la hace vulnerable frente a cualquier contingencia, de ahí la relevancia de propiciar el cultivo local.

La importancia de comer bien se ha extendido por Europa. Tanto la Directiva sobre contratación pública (2014/24/EU) como numerosos proyectos respaldados por instituciones comunitarias llevan años resaltando el potencial de la compra pública alimentaria como herramienta para fomentar buenos hábitos alimentarios, apoyar el empleo local o reducir los impactos ambientales negativos de la producción agroalimentaria. Cómo comemos nos cambia a nosotros y, también, nuestro entorno.