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CRÓNICA POR JESÚS DEL CERRO

El cine, como el verano, deja marcas

6/ago/18 6:17 AM
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El cine, como el verano, deja marcas

Yo, que ya tengo una edad, recuerdo perfectamente pasar los veranos en Alcabón, el pueblo de mi padre (en aquellos tiempos la playa estaba muy lejos), y no echarme crema, quemarme la espalda y ponerme rojo como un tomate. Eran otros tiempos y no estábamos concienciados del peligro de tomar el sol sin la debida protección, así que la llegada del verano era sinónimo de tener el cuerpo lleno de marcas: las del pantalón corto, un poco más arriba, la del bañador y, por supuesto, en los brazos, donde rápidamente podías tener un moreno "agroman" o de tractorista de lo más pintón.

Los rodajes, como el verano, también dejan sus marcas. Al acabar, y aunque se intenta dejar todo en el mejor estado posible, es muy habitual ver trozos de cinta de colores por el suelo enfrentados unos a otros, con forma de triángulo o de "T". Y es que el cine se puede hacer gracias a las marcas: marcas en las ópticas que ayudan a los ayudantes de cámara a tener el plano enfocado, marcas para los actores que les indican dónde se deben colocar y así tener la mejor luz y el mejor encuadre posibles, marcas en los "travelling" para mantener la distancia con el actor y saber dónde debe pararse la cámara para conseguir el plano perfecto.

En los ensayos parte del trabajo es ir marcando las posiciones de los diferentes elementos que componen el plano; por supuesto se marca la posición de los actores y de la cámara, pero se marcan otras muchas cosas: la posición de la silla que el actor mueve para que, al acabar cada toma, el equipo de atrezo la coloque en su sitio justo una y otra vez; también hay una milimétrica marca en la mesa y así la botella con la que la actriz sirve el vino vuelve justo a su sitio y no tapa la cara al otro actor; los coches que arrancan tienen, lógicamente, una marca de salida y otra de parada y, si no se para "en marca", habrá que repetir porque no estará bien encuadrado o porque estará unos instantes fuera de foco o porque la luz será incorrecta y entrará un reflejo que hará enfurecer al director de fotografía, por poner varios ejemplos. Así que un ruego en los rodajes es que la gente llegue a su "marca" y que, claro, lo haga además de manera natural, coordinada y sin mirarlas, en el caso de los actores.

La relación de los actores con las marcas es, cuanto menos, especial. Un actor podría decir que interpretar es colocarse "en marca" sin mirarla, sentir (porque no puede mirar) que el micrófono no está todavía en posición y esperar unos instantes para que ese micrófono llegue (a su marca) y, entonces y solo entonces, de manera natural, real y honesta decir "te quiero" sintiendo ese amor mientras recuerda que, ademas de estar en la marca, debe colocar el peso de su cuerpo en su pierna derecha para que la cámara tenga el encuadre perfecto, y eso teniendo en cuenta que la actriz a la que tiene que contar cómo es el amor que siente no estará delante de él y en su lugar tendrá a unos metros una cruz (otra marca) hecha con cinta de cámara rosa, verde, azul o del color que elija el auxiliar de cámara para que concentre, en ese trozo de cinta, su mirada y su amor. La réplica (esto es, si ella les quiere o no) se la dará alguien del equipo con una nula entonación y entonces deberá cambiar ligeramente el peso de su cuerpo a la otra pierna, mirar a otra marca (de otro color) y sentir cómo el desamor, ante la negativa de ella, le rompe el corazón, repetir eso cinco o seis veces (o las veces que haga falta) con pequeños matices que el director le va diciendo entre toma y toma y, si ademas la ruptura es muy dolorosa y el director decide potenciar el dramatismo, deberá concentrarse y, al acabar la toma, deberá tener los ojos llorosos por el dolor producido al saber, por boca de la ¨scrip¨ o del ayudante de dirección, que no le quieren y así, mientras mira una cruz de cinta de cámara (y recuerdan cargar el peso al final de la toma en la pierna izquierda) sentirá la congoja y una lágrima caerá justo antes de que el director grite "corten", dé por bueno el plano y el equipo se vaya a hacer el siguiente plano y a marcar todo lo marcable una vez más. Eso podría ser interpretar, al final marcas y más marcas.

Y así se colocan cada día de rodaje decenas de marcas que se van quitando, pero siempre algún resto de cinta de cámara se olvida como un mudo testigo de ese rodaje, de ese desamor o de ese movimiento de cámara. Las marcas aguantarán algún tiempo allí como nuestras marcas del sol, pero el otoño y el tiempo harán que las marcas del verano y de los sets de rodaje se vayan diluyendo. Lo bueno de los veranos en el pueblo y del cine es que siempre provocan buenas historias y las marcas se irán pero los recuerdos no.

CRÓNICA POR JESÚS DEL CERRO